El Ministerio de Salud dio a conocer las listas de espera correspondientes al segundo trimestre de 2025, mostrando que, comparado con igual periodo del año anterior, el número de personas que esperan por una atención de salud creció un 5%, superando los 2,6 millones de personas, un número 0,9% más bajo que el registro histórico que se había marcado en el primer trimestre de este año.
Ese número se desglosa en poco más de 76 mil personas con atenciones GES retrasadas, marcando una disminución de 8% respecto al año pasado, aunque un alza de 2% respecto al trimestre previo. En el caso de las nuevas consultas de especialidad, el crecimiento es 12 meses es de 4%, llegando a 2,2 millones de personas, pero los datos exhiben una disminución de 1% respecto al primer trimestre de este año. Finalmente, el número de intervenciones quirúrgicas retrasadas creció 12% en un año y disminuyó 2% en respecto al periodo enero-marzo pasado.
Así, respecto al primer semestre de 2024, hay 125 mil chilenos más esperando por atención (ver Gráfico N°1)

En cuanto a los tiempos de espera, la tendencia descendente postpandemia lamentablemente se ha estancado. El promedio de días de espera para ser atendido en el caso del del GES ha subido, tanto respecto al año anterior (6%), como al primer trimestre (4%). Para las consultas de especialistas están prácticamente igual (descensos de 1% en ambos casos) y en las intervenciones quirúrgicas han caído levemente (reducciones de 4% y 2%, respectivamente), pero tal como muestra el Gráfico 2, la situación es de estabilidad con promedios de espera muy elevados, más de un año para intervenciones quirúrgicas, en torno a 12 meses para atenciones de especialistas y cinco meses para las atenciones garantizadas por el Estado.

Además, durante el primer semestre del presente año se suspendieron más de 16 mil cirugías, un alza de 6% respecto al año anterior. Por otro lado, de enero a junio de 2025, se estima que 16.018 personas fallecieron mientras esperaban por ser atendidos por un médico especialista o por una intervención quirúrgica.
Resolver esta situación requiere de medidas de corto y largo plazo. Entre las primeras, se requiere un mejor uso de datos y promover una mayor asociación público privada, por ejemplo, con una derivación automática al segundo prestador en el caso de las garantías GES retrasadas y mejorar la productividad de la salud estatal.
Entre las medidas de más largo plazo, se requiere medidas de fondo que apunten a que Fonasa realmente juegue un rol como asegurador y defienda la oportunidad de atención de sus afiliados. Para ello el asegurador estatal requiere más atribuciones, pero también una mejor institucionalidad y una mayor rendición de cuentas.