27 de agosto de 2025.- Hoy se dio a conocer el Índice de Calidad Institucional (ICI) 2025, que realiza la Red Liberal de América Latina (Relial) en colaboración con todas las organizaciones que la componen -dentro de ellas Libertad y Desarrollo- y la Fundación Friedrich Naumann, bajo la dirección del economista, Martín Krause.
En su versión número 18, el índice, que pondera la posición relativa de los, tuvo un ajuste en su metodología, ya que algunos de los indicadores que se toman en cuenta para su elaboración tuvieron cambios. Se trata de Doing Business, del Banco Mundial, que ya no se realiza, y del informe de Libertad de Prensa, de Freedom House, que tuvo una modificación. De esta manera, por un lado, se tomaron las puntuaciones de los indicadores escogidos en lugar de las posiciones relativas y, por otro, se normalizó el resultado del ICI para comparar mejor variables con diferentes escalas.
Es así como el índice 2025 sitúa a Chile en el puesto 29 de 198 países, lo que implica una mejora de cinco puestos en comparaión a la medición de 2024, pero una caída de ocho puntos respecto a su mejor ubicación (lugar 21 en los años 2008, 2011 y 2012).
A nivel global, Dinamarca, Finlandia, Suiza y Nueva Zelanda son los países ubicados en las primeras posiciones del ranking. En América, Chile ocupa el cuarto lugar luego de Canadá, Estados Unidos y Uruguay.
En el otro extremo, Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití son los países con peor calidad institucional de la región.
El informe 2025 confirma tendencias conocidas: en la parte superior del ranking se encuentran democracias liberales consolidadas que combinan instituciones estables con economías abiertas. Estos países demuestran que la calidad institucional no es una abstracción técnica: es el cimiento sobre el cual se construye la prosperidad, la cohesión social y la confianza en el futuro. En contraste, el índice vuelve a evidenciar el deterioro institucional en países marcados por el autoritarismo.
Esta edición del ICI enfatiza, asimismo, que el vínculo entre calidad institucional y desarrollo económico es más que una correlación: es una relación de causalidad que se ha documentado una y otra vez. “Las naciones con instituciones inclusivas y estables —que protegen la propiedad, garantizan la libertad de contratación y mantienen un sistema financiero abierto— son las que logran atraer inversión, fomentar la innovación y reducir la pobreza de forma sostenible. Por el contrario, donde prevalecen instituciones extractivas o corruptas, la incertidumbre desplaza a la esperanza”, señala.