ALERTA CONCEPTUAL: ELECCIONES 2025: EL DESAFÍO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En 2024 vivimos un superciclo electoral, en el que casi la mitad del planeta participó en elecciones que tuvieron lugar en 74 países[i]. Fue también el primer año en que los comicios convivieron con la inteligencia artificial (IA) generativa a gran escala. En 2025, Chile tendrá su primera elección presidencial en este escenario. Como ocurrió con las redes sociales, adoptadas rápidamente por candidatos de todos los sectores y cuyo punto culmine fue, en 2021, un aspirante que hizo campaña casi exclusivamente en plataformas digitales, la IA se proyecta como una herramienta que, muy probablemente, todos los candidatos adoptarán. Conviene, por ello, detenernos a evaluar sus ventajas y riesgos en el contexto electoral.

Estudios realizados en Harvard en 2024 muestran una fuerte presencia de la IA en las campañas, pero sin desplazar los elementos tradicionales, como la organización territorial y el despliegue en medios, los que siguieron pesando al momento de articular el mensaje de los candidatos[ii]. En la práctica, la IA operó más como amplificador que como actor decisivo por sí solo.

 Los deepfakes, audios, videos o imágenes manipulados con IA para hacer creer que alguien dijo o hizo algo que no ocurrió, no tuvieron el impacto devastador que algunos temían[iii].

Pew Research Center, ha elaborado informes que muestran, además, a una ciudadanía consciente de los riesgos de manipulación de imágenes o videos, más escéptica frente a contenidos producidos por IA y con mayor conciencia de este problema[iv]. A ello se suma una fatiga informativa provocada por la abundancia de contenido, lo que vuelve a las personas menos dispuestas a recibir grandes volúmenes de material “sintético”.

Hay que tener en cuenta que la IA aporta beneficios reales cuando hay diseño cuidadoso y control humano, facilita la traducción y el subtitulado de piezas audiovisuales, ayuda a simplificar mensajes y mejora la accesibilidad a estos. Permite elaborar materiales para distintas audiencias y ordenar grandes volúmenes de interacciones en redes sociales. En el plano analítico, las herramientas de IA permiten a los equipos de campaña priorizar mejor dónde posicionarse y detectar patrones de apoyo vinculados a mensajes y contenidos. Del lado institucional, los organismos electorales las utilizan para depurar padrones, asignar recursos, revisar rendiciones, prever la logística y detectar anomalías[v]. Todo ello mejora la eficiencia y el servicio al votante cuando se aplica con criterios de calidad y supervisión.

Por otra parte, también plantea riesgos evidentes. La fabricación rápida y de bajo costo de contenido falso, y su distribución en momentos críticos, incluso en canales cerrados como WhatsApp, es una posibilidad real. La microsegmentación habilita mensajes específicos para grupos distintos a gran escala, con poco escrutinio o control editorial. Se suman intentos coordinados, a veces desde fuera, para amplificar narrativas que perjudican a sectores o candidatos[vi]. En este contexto, no funcionan las promesas mágicas de detección perfecta, lo que sí funciona son respuestas rápidas, canales oficiales confiables y verificación independiente[vii].

Frente a este panorama, los canales oficiales de información de Chile debieran asumir una mayor relevancia y promover una alfabetización mediática básica para que las personas reconozcan señales de manipulación. Las campañas, a su vez, debieran transparentar cuándo usan IA en sus piezas y mantener controles internos sobre calidad y datos. En cambio, perseguir o prohibir estas herramientas resulta inoficioso en un mundo interconectado y sin fronteras digitales.

La tecnología no decide por sí sola una elección, lo decisivo será cómo la integremos para mejorar la comunicación con el votante, respetando los principios democráticos y las reglas del juego del país. Con más o menos tecnología, siempre será la decisión en la urna de cada ciudadano la que mandatará quien será el próximo presidente. 

El presente texto corresponde a una sección del Informe de Coyuntura Política N° 39 - agosto de 2025


[i] IDEA (2024). The 2024 Global Election “super-cycle”

[ii] Ash Center- Harvard University (2024). The apocalypse that wasn’t: AI was everywhere in 2024’s elections, but deepfakes and misinformation were only part of the picture

[iii] Idem.

[iv] Pew Research (2024). Americans in both parties are concerned over the impact of AI on the 2024 presidential campaign

[v] IDEA (2024). Artificial intelligence for electoral management.

[vi] Americas Cyber Defense Agency (2024). Risk in Focus: Generative A.I. and the 2024 Election Cycle

[vii] Ídem.

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