Chile está enfrentando una transformación profunda en su panorama delictivo. El reciente Reporte N°4 de la Fiscalía Nacional confirma el cambio cualitativo que ha experimentado la criminalidad, de la mano de la delincuencia organizada. El secuestro ha dejado de ser un delito esporádico, conviertiendose en un nuevo mercado criminal, que crece en magnitud, sofisticación y violencia.
- Una tendencia que no se detiene
Entre 2022 y 2024, Chile ha registrado más de 800 secuestros por año, alcanzando en 2024 la cifra más alta de la serie histórica (868). Esta cifra representa un aumento del 2,1% respecto a 2023. Si bien el delito se sigue concentrando en los grandes centros urbanos, el mayor crecimiento porcentual se observó en Atacama, con un preocupante 162% de alza en solo un año.
Pero no es solo la cantidad lo que preocupa, sino la naturaleza de estos delitos. En 2024, casi 4 de cada 10 secuestros (39%) están vinculados al crimen organizado, un aumento de más de 10 puntos respecto al año anterior. Este cambio revelaría un proceso de estructuración del delito que responde a lógicas propias de redes criminales complejas, consolidandose bandas dedicadas a este tipo de delitos.
Los secuestros con fines extorsivos, por ajustes de cuentas, venganzas o cobros de deudas se han convertido en las tipologías más asociadas al crimen organizado. Este tipo de delitos se extiende por todo el territorio, con presencia destacada en Los Lagos, O’Higgins, Atacama, Biobío y Ñuble, donde más de la mitad de los casos reportados en 2024 presentan algún grado de vinculación con organizaciones criminales.
En la Región Metropolitana, si bien los casos se dispersan por diversas comunas, se concentran especialmente en Santiago centro (14%), así como en sectores como la Ruta 5 Sur hasta Estación Central, la Avenida Vivaceta en Independencia, y zonas del sur en San Bernardo y La Pintana.
- Del conflicto familiar al control territorial
Aunque los secuestros por disputas familiares o violencia intrafamiliar siguen siendo relevantes, su peso ha disminuido en los últimos años. La nueva realidad está marcada por el aumento de las motivaciones extorsivas, que se triplicaron entre 2022 y 2024, pasando del 5% al 15%. Esta evolución refuerza la hipótesis de que las bandas criminales están prefiriendo los secuestros como método de intimidación, ganar dinero, y control.
Un dato alarmante es que en el 22% de los casos no se ha logrado establecer una motivación clara, lo que habla de las dificultades investigativas en las primeras horas, etapa crítica para el éxito de la persecusión penal de estos delitos.
- ¿Quiénes están detrás de los secuestros?
La investigación revela que en promedio tres personas participan por caso. Aunque en solo el 4% se ha acreditado formalmente la participación de organizaciones criminales, el 86% de esos casos está vinculado al Tren de Aragua, uno de los grupos más violentos y organizados en América Latina.
Además, el 25% de los secuestros en 2024 involucran a al menos un extranjero, con predominio de ciudadanos de Venezuela (63%) y Colombia (20%). Esta cifra creció 10 puntos porcentuales en solo dos años. Asimismo, dos de cada tres imputados tienen antecedentes por múltiples delitos previos, especialmente amenazas, microtráfico, lesiones y robo. El uso de armas de fuego (32%) y armas blancas (23%) también ha crecido, lo que indica una tendencia a la utilización sistemática de la violencia como estrategia de dominación.
- ECOH- la respuesta que empieza a dar resultados
Ante esta escalada, el Ministerio Público impulsó en noviembre de 2023 la creación de los Equipos contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), una medida que ya muestra resultados. En el primer semestre de 2025, las investigaciones por secuestros asociados a crimen organizado aumentaron un 16% a nivel nacional y un 21% en la Región Metropolitana. En paralelo, los homicidios vinculados a estas organizaciones han comenzado a descender, lo que podría indicar una mutación en las formas de violencia utilizadas, privilegiando ahora el secuestro como mecanismo de control e intimidación.
El trabajo de los ECOH ha mejorado los indicadores investigativos, por ejemplo las causas con formalización de imputados pasaron de 22% a 29% y las prisiones preventivas subieron del 25% al 38%. Esto se atribuye a una mejor articulación entre fiscales, policías y equipos técnicos, así como a una intervención más temprana en los casos.
- Desafíos urgentes
Los alarmantes resultados del informe del Ministerio Público dejan claro que enfrentamos una nueva realidad criminal, que exige una respuesta a la altura del desafío. Tal como se propusó en las propuestas contra el crimen organizado de Libertad y Desarrollo, para enfrentar este tipo de delito complejo, la persecusión e investigación criminal es clave. Los resultados de los ECOH muestran que mejorar el levantamiento de antecedentes y primeras diligencias impactan positivamente en la reducción de los imputados desconocidos. Asimismo, se requiere fortalecer las capacidades de estos equipos, ampliando su cobertura, capacidades análiticas e investigativas. Bajo este contexto, la prevención y combate de estos delitos no va de la mano de más policías, sino de acabar con la impunidad, lo que se logra con una mejor investigación penal.