Tras la violencia de octubre de 2019, diversas voces de la izquierda chilena apuntaron al neoliberalismo como el origen estructural del malestar social. Bajo este diagnóstico, que nos llevó a una vorágine constitucional, vuelve a resurgir con fuera un viejo concepto del pensamiento de izquierda: clase social.
Hoy, este término ha sido reactivado no solo como categoría analítica, sino como consigna política. El diputado y precandidato presidencial, Gonzalo Winter, ha propuesto, sin ambigüedades, “la construcción de un Chile sin clases sociales”, idea que retoma, con nuevas formas, la vieja aspiración revolucionaria marxista de una sociedad sin jerarquías ni clases[1]. Este discurso se presenta ahora bajo el ropaje de los derechos sociales, el bienestar común y la promesa de una equidad estructural, pero su lógica subyacente continúa siendo conflictual y binaria. Una sociedad dividida entre los que tienen y los que no, entre explotadores y explotados, o como diría Marx, entre quienes tienen los medios de producción y el proletariado.
Esta visión, sin embargo, omite una reflexión más profunda sobre qué significa realmente hablar de clases sociales y las implicancias que tiene convertir esta categoría conceptual en un eje articulador del diseño institucional y propuesta política de un candidato que aspira a la presidencia.
El concepto moderno de clase social toma fuerza con Marx, quien lo entiende no como una diferencia de ingresos, sino como una relación estructural dentro del sistema económico[2]. Así, las clases se definen por la posición que ocupan respecto a los medios de producción. Por ejemplo, por un lado, quienes los poseen, y por otro, quienes solo pueden ofrecer su trabajo, el proletariado. Esta relación desigual estaría en el corazón de todas las formas de dominación social, lo que sería perpetuado en la historia por la estructura de clases sociales.
Desde otra perspectiva, Bourdieu traslada el análisis al campo cultural. Para él, las diferencias de clase se reproducen no solo por el dinero, sino también por la posesión de capital simbólico y cultural[3]. Por ejemplo, el lenguaje, la educación, los gustos, incluso la manera de comportarse. Estas formas invisibles de distinción refuerzan la posición social de cada individuo. Para el sociólogo, el lenguaje de clases se presenta como una narrativa que explica las desigualdades no como resultado de elecciones libres, sino como producto de un orden social previamente fijado.
Las ideas anteriores insisten en estructuras determinantes, anulando la capacidad de agencia del individuo, reduciéndolo a una pieza más dentro de una maquinaria social rígida. Esta visión choca directamente con la noción de autonomía personal, donde cada ser humano es un agente moral capaz de tomar decisiones, asumir responsabilidades y proyectar su vida más allá de su origen social[4]. Además, si se parte del supuesto de que toda desigualdad es estructural, entonces el único camino posible sería rediseñar completamente la sociedad, lo que ha llevado históricamente a trágicos experimentos políticos con altísimos costos en libertad y pluralismo.
Reinstalar en el debate presidencial el concepto de clases sociales como principio estructurador del orden político y económico no solo empobrece la discusión, sino que también abre la puerta a soluciones radicales que ya han demostrado ser fallidas. Gonzalo Winter parece olvidar que el lenguaje de las clases, usado como trinchera ideológica, impide ver la riqueza de trayectorias de cada vida, la agencia individual y los avances concretos en bienestar que diversos países y muchos de sus potenciales votantes han logrado gracias a la libertad de no estar sujetos a estructuras de clase.
[1] El País (2025). https://elpais.com/chile/2025-05-10/gonzalo-winter-la-moderacion-como-bandera-no-nos-permitira-quitarle-votos-a-kaiser.html
[2] Marx K. (2014). El Capital. Crítica de la Economía Política. Fondo de Cultura Económica
[3] Bourdieu P. (2016). La distinción. Criterio y bases sociales del gusto. Taurus.
[4] Berlin I. (2001). Dos conceptos de libertad. Alianza Editorial.