El uso indebido de licencias médicas en Chile ha alcanzado niveles alarmantes, generando un fuerte impacto en el gasto público. Actualmente, casi el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) se destina al financiamiento de estos permisos, situación que ha encendido las alarmas en el sistema de salud y entre las autoridades.
De acuerdo con la normativa vigente, el reposo médico debe realizarse en el domicilio del paciente. Aunque existen excepciones, como en los casos de licencias por salud mental, la Superintendencia de Seguridad Social ha aclarado que dichas excepciones no contemplan la estadía en el extranjero, salvo cuando se trate de tratamientos médicos debidamente indicados. Pese a ello un informe de la Contraloría dio cuenta de más de 25 mil funcionarios públicos que, estando con licencia médica, viajaron al extranjero.
En Libertad y Desarrollo planteamos tres medidas para ayudar a resolver el problema.
1. Mayor fiscalización:
Un antecedente que demuestra la necesidad de mejorar la fiscalización se relaciona con las enfermedades más comunes por las que se emiten licencias médicas. En 2024, el 61% de las licencias más frecuentes fueron por trastornos mentales y enfermedades osteomusculares. A diferencia de otras enfermedades, el diagnóstico, por ejemplo, de una depresión o de una tendinitis es más complejo de corroborar por terceros. En ese sentido, si bien existe una regulación que establece qué exámenes o antecedentes respaldan la emisión de una licencia médica[1], es posible que sea necesario actualizar esos procedimientos para hacerse cargo de esta realidad.
Pero no es solo se requiere de mayor fiscalización, tanto a pacientes como a médicos que emiten licencias médicas, sino que se requerie cambiar los incentivos de modo de evitar abusos.
2. Monto del beneficio: Chile supera al del promedio de los países OCDE.
La persona que está con licencia médica recibe el 100% del sueldo y de las cotizaciones previsionales de manera indefinida mientras dure su licencia. Esto no es la norma en el resto del mundo, donde la tasa de reemplazo del sueldo es menor de modo que los trabajadores tengan un incentivo a reincorporarse a sus puestos de trabajo.
Según datos de la OCDE, la tasa de reemplazo promedio de la licencia médica es de 70%, siendo Chile junto con Alemania, Luxemburgo, Austria e Islandia -países con un nivel de desarrollo muy por encima del nuestro- los únicos países con un pago de la totalidad de los ingresos. En cambio, países como Nueva Zelanda, Canadá o Irlanda tienen tasas de reemplazo obligatorias por debajo del 50%[2] que pueden ser complementadas con acuerdos voluntarios entre trabajadores y empresas.
3. Periodo de espera y plazos: también por sobre los países desarrollados.
Para evitar los problemas de sobre utilización que típicamente ocurren en cualquier clase de seguros, estos consideran deducibles. En el caso de las licencias médicas, ello se traduce en el periodo de espera antes que se comience a pagar el beneficio[3].
En Chile el deducible solo existe para las licencias de menos de 11 días en las que los tres primeros días no se pagan. En las licencias de 11 o más días, en cambio, el pago comienza desde el primer día. Este mecanismo incentiva alargar las licencias de modo de recibir el beneficio por la totalidad del periodo que se está ausente del trabajo[4].
Es por ello que no es de extrañar que este diseño no sea usual en el resto del mundo, donde, en general, hay dos caminos: uno es establecer tiempos de espera de 3 o más días a todo evento (como lo hacen Francia, Irlanda e Islandia); el otro es que los primeros días o semanas de licencia médica sean de cargo del empleador (como en Alemania, Australia, Suecia o Dinamarca)[5]. De esta forma, como parte del costo de las licencias recae en las empresas, ellas tienen más incentivos para cuidar la salud de sus trabajadores y para fiscalizar las licencias de sus trabajadores.
Adicionalmente, en la mayoría de los países desarrollados existe un límite al beneficio que, en general, se extiende por un año. En el caso de Chile, no hay un plazo definido y, en la práctica, una persona puede pasar años con sucesivas licencias médicas con cargo a recursos del resto de los afiliados.
“Es importante avanzar en las medidas inmediatas y de corto plazo para evitar el mal uso de las licencias médicas. Además, es importante recordar que el sueldo de las personas que debieran estar en reposo lo pagamos todos los chilenos”, dice Pablo Eguiguren, Director de Políticas Públicas de LyD.
[1] Decreto N°7 de 2013 del Ministerio de Salud, que aprueba Reglamento sobre guías clínicas referenciales relativas a los exámenes, informes y antecedentes que deberán respaldar la emisión de licencias médicas.
[2] “Paid sick leave to protect income, health and Jobs through the Covid-19 crisis”, OECD 2020.
[3] Otro deducible aplica para quienes tienen ingresos por sobre el tope imponible. En esos casos, el uso de una licencia médica significa una merma en las remuneraciones de los trabajadores de esos niveles de renta.
[4] Los funcionarios públicos no están afectos al periodo de espera, por lo que sus licencias son en promedio más cortas que la del resto de los trabajadores que mediante licencias más prolongados obtienen mayores beneficios. Ver: “Evaluación del subsidio por incapacidad laboral por enfermedad común en Chile: 1990 – 2000” Cid, C. (2006). Documento de Trabajo, Superintendencia de Salud.
[5] “Experiencia internacional en relación al reposo médico y a la protección de los trabajadores frente a la incapacidad transitoria de generar ingresos: referente para el caso chileno”. Vergara, M. (2011). Revista Médica de Chile.