Tras el anuncio del subsecretario Luis Cordero de que el gobierno iniciaría un proceso de “regularización acotada” para migrantes en situación irregular, es probable que muchas personas en el extranjero, que ya tomaron la decisión de salir de su país, se encuentren meditando sobre la conveniencia de que su destino sea Chile. Lo anterior en tanto la potencial regularización de 182 mil migrantes actuaría como un incentivo para ingresar a nuestro territorio por pasos no habilitados ante la promesa de que eventualmente su situación se regularice. Esto se sumaría a otros factores como la posibilidad de obtener un empleo —aunque sea en condición irregular— y acceder a educación y salud gratuita.
La decisión del gobierno de iniciar este proceso evidencia el fracaso de su política migratoria. Cabe recordar que, al inicio del empadronamiento biométrico, las autoridades afirmaron que este “por ningún motivo” implicaba una regularización, lo cual resultó ser una promesa incumplida. Mientras tanto, durante este mandato, Chile ha registrado las cifras más altas de ingresos clandestinos, con más de 100 mil entre 2022 y marzo de 2024 según datos de la PDI. Asimismo, el número de expulsiones disminuyó drásticamente, llegando a un total de 946 en 2023, lo que representa un 54% menos que las 2.052 expulsiones registradas en 2018.
El proceso anunciado hace pocos días por las actuales autoridades dista de experiencias anteriores de regularización. Las personas que se acogieron al procedimiento del año 2018 si bien estaban en una situación irregular, esta se fundaba tras haber ingresado con visa de turista al país y haberse quedado más del tiempo estipulado, lo que implicaba que ya habían pasado por algún control migratorio y tenían alguna relación formal con el Estado. Además, a partir del mismo año, comenzó a pedirse una visa en el país de origen a todos los migrantes que quieran venir a nuestro país a emprender o a trabajar.
En concreto, en un contexto donde Chile da señales de mayor flexibilidad en su política migratoria, donde la mayoría de los migrantes irregulares ingresaron por un paso no habilitado y en donde no existe un control efectivo de la frontera norte, los únicos que pueden sacar cuentas alegres son quienes han vulnerado o planean vulnerar nuestra legislación migratoria.