ACUERDO CUT-GOBIERNO Y NEGOCIACIÓN RAMAL: RIESGOS PARA LAS PYMES

Esta semana, el Gobierno -representado por el ministro de Hacienda, Mario Marcel, y la ministra del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara- y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) celebraron un acuerdo sobre diversas materias sociales que afectan a los trabajadores.

Además de abordar materias tales como avanzar en una política salarial integral, la presentación de un proyecto para garantizar el principio de igualdad de remuneraciones conforme a los estándares de la OIT; un reajuste de 4,5% a partir de 1 de julio de 2024 a los valores del Subsidio Único  Familiar y la Asignación Familiar (Ley N°21.550) y la necesidad de ajustar los tramos de esta asignación para incluir a un mayor número de beneficiarios, entre otros, el acuerdo se refiere a la negociación colectiva ramal.

Específicamente, el documento establece que se acordó “Desarrollar, durante el tercer trimestre, un diálogo tripartito sobre la regulación de la negociación colectiva multinivel. Concluido este proceso, el Gobierno formulará una propuesta legislativa que se presentará en lo que resta del año 2024”.

Al respecto, cabe recordar que actualmente los acuerdos laborales son negociados en su gran mayoría por el o los sindicatos de una empresa. Si bien existe la posibilidad que se den negociaciones no reguladas por el Código del Trabajo a nivel de industrias no regladas por rama industrial, ello es aun de baja frecuencia y concentrado en algunas actividades en particular.

La iniciativa de modificar el Código del Trabajo, estableciendo la negociación colectiva obligatoria por rama de actividad económica, fue también incorporada en la propuesta constitucional que fue plebiscitada y rechazada el 4 de septiembre de 2022.

En tanto, los datos obtenidos por las Encuestas Laborales del Ministerio del Trabajo dan cuenta de una gran heterogeneidad de la productividad laboral y salarios dependiendo del tamaño de las empresas, ya que, tal como se da en otros países, existe una correlación positiva entre productividad, salarios y tamaño de las empresas. Así, si en un sector productivo son obligadas a negociar de manera conjunta empresas de diferentes tamaños, se pueden producir una serie de distorsiones con fuertes efectos competitivos.

Por ejemplo, empresas grandes, que por lo general son más productivas, podrían pagar mejores salarios y si estas condiciones se imponen vía una negociación sectorial, las empresas de menor tamaño podrían quedar fuera del mercado, al no poder pagar los costos laborales acordados a nivel sectorial. Esto incluso puede llevar a que las empresas grandes promuevan la negociación ramal, para así reducir la competencia, sacando del mercado a las empresas más pequeñas.

En cambio, la negociación colectiva reglada al interior de una empresa es una manera más efectiva de garantizar que los salarios se reajustarán acorde a la realidad de la propia empresa y de las necesidades particulares de los trabajadores que ahí se desempeñan.

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