La OECD dio a conocer su reporte anual Health at a Glance 2023 que ratifica las luces y sombras de nuestro sistema de salud, cuando se compara con el resto de los países miembros de la organización. El análisis de los datos da cuenta de un sistema de salud que, más que cambios estructurales requiere mejoras puntuales, especialmente en gestión, de modo de poder brindar una atención de salud más oportuna.
El esfuerzo financiero que realiza el país (en términos de PIB per cápita destinado a salud) no es muy distinto al promedio de los países de la OECD: 9% en el caso de Chile, versus 9,2%. Visto desde otra óptica, el gasto público en salud como proporción del gasto total del gobierno es de 15%, igual al promedio de la OECD y a países como Bélgica, España o Finlandia. Es decir, nuestro gasto en salud es acorde al esfuerzo que realizan otros países desarrollados.
En cuanto al retorno de esa inversión, en términos de resultados, este es destacable en distintos ámbitos: Por ejemplo, la esperanza de vida al nacer y a los 65 años de vida es superior al promedio de la OECD. En el primer caso, Chile tiene una esperanza de vida de 81 años, por sobre la que presentan países como Reino Unido (80,3) o EE.UU (76,4). Para los mayores de 65 años, la esperanza de vida en Chile es de 20,5 años, uno más que el promedio de la OECD y países como Alemania (19,5).
En tanto, la mortalidad por causas tratables en nuestro país es de 76 por cada 100 mil personas, algo por debajo de las 79 que presenta la OECD. En ese sentido, destaca la menor tasa de mortalidad por cáncer de nuestro país (182 por cada 100.000 habitantes) respecto al promedio de países OCDE (202). Así Chile muestra mejores cifras que Suecia (189) o Canadá (200). Lo mismo sucede en ataques cardíacos y cerebrales. Incluso los suicidios entre quienes estuvieron hospitalizados por problemas mentales son significativamente inferiores en Chile (0,9 por cada 1.000 pacientes) a los que muestran otros países desarrollados (3,8).
Finalmente, las tasas de vacunación en Chile son más altas que la de muchos países desarrollados tanto en aquellas que se requieren para los recién nacidos como para la influenza en el caso de los adultos mayores.
Pese a estas cifras, el porcentaje de población satisfecha con la disponibilidad de salud de calidad es más baja en Chile (39%) que en cualquier otro país evaluado. La razón de esta insatisfacción se ve tanto en las cifras nacionales que dan cuenta de más de 2 millones de personas esperando por atención médica, como en las comparaciones internacionales que muestra Health at a Glance 2023.
En ese sentido, el porcentaje de personas que esperan por más de tres meses por una operación de rodilla subió de 94% a 97% entre 2019 y 2022, es decir casi la totalidad. Cabe destacar que el porcentaje que espera por más de dicho plazo en la OECD es de 67%. Un fenómeno similar se da en el caso de las operaciones de cadera, donde las personas que esperan por atención por más de tres meses es de 58% versus el 91% de los chilenos.
Además de la oportunidad en la atención, Chile muestra un alto gasto de bolsillo a la hora de financiar sus tratamientos médicos. Esto significa que la cobertura de los seguros médicos dista de ser completa. Es por esto que el 4,9% del total de consumo de los hogares chilenos se destina a salud versus el 3,3% que presentan el promedio de los países de la OECD, este problema está especialmente marcado en los remedios y puede significar un grave problema financiero para las personas que lo enfrentan.
Estas últimas cifras requieren de reformas que permitan que una enfermedad no signifique una carga financiera inabordable para las personas ni que los tiempos de espera terminen malogrando la calidad de vida de las personas. Sin embargo, para lograr esos cambios se requiere de un sistema de salud que no caiga en crisis producto de malas decisiones de política pública. Lamentablemente, ello no está ocurriendo y tanto el sector prestador como asegurador se encuentran en serias dificultades financieras que el Gobierno, hasta ahora, no ha sido capaz de resolver. Evitar un colapso del sistema de salud privado es esencial para seguir avanzando en lograr que todos los chilenos tengan una atención de salud oportuna.