CARLOS PEÑA Y FELIPE BULNES PARTICIPARON EN CONVERSATORIO SOBRE SEGURIDAD Y LIBERTAD

Para debatir sobre los límites razonables a la libertad en busca de resguardar la seguridad ciudadana y el equilibrio de estos dos valores esenciales para el desarrollo, el martes 16 de mayo se realizó el conversatorio "Seguridad y Libertad. Una conversación sobre los valores de una sociedad libre". La instancia contó con el análisis de los abogados, Carlos Peña y Felipe Bulnes, así como de Lucía Santa Cruz, quien moderó la actividad.

En cuanto a la relación entre seguridad y libertad, Carlos Peña estableció relaciones conceptuales, abordando la tensión que parece haber entre ellas, estableciéndolas a menudo como antagonistas. “No hay oposición entre libertad y seguridad. La pérdida de seguridad equivale a una pérdida de libertad porque, lo único que legitima la seguridad en una sociedad libre, es asegurar su arbitrio, asegurar que usted pueda preferir hacer lo que le plazca, en cuanto usted no invada lo que otro prefiere o juzga mejor ejecutar”, agregando que “esta afirmación en la que seguridad y libertad se oponen, creo que no es correcta. Decir que en Chile hay falta de seguridad, sí, es cierto, pero lo grave de la falta de seguridad es que es a su vez pérdida de libertad. Para un moderno -y nosotros somos modernos- libertad y seguridad van íntimamente atadas, cuando una cae, caen juntas”.

Peña liga la razón al concepto de libertad y es enfático en afirmar que “ser libre, supone en la mejor tradición moderna, tener algún grado de ilustración, es decir, algún entrenamiento en las capacidades autorreflexivas porque si no, usted suprime ese momento reflexivo y se transforma en un simple esclavo de sus pulsiones”. A su vez, establece un paralelo y aplica esta teoría al denomina Estallido Social: “en octubre del 2019, dije que lo que estábamos viviendo era un momento totalmente pulsional, no era un momento de libertad en el sentido mismo de la expresión. Las personas que allí se manifestaban, que ejercían coerción, que quemaban iglesias, que atacaban las instituciones, que vivían un momento de efervescencia nihilista, no estaban siendo libres. Evidentemente, habían abandonado la condición más propia de una persona libre, que es ser capaz de reflexionar acerca de aquello que desea o quiere hacer”.

Por su parte, Felipe Bulnes coincidió con Carlos Peña en el análisis asegurando que libertad y seguridad van de la mano: “Suscribo lo que dice Carlos respecto a que no hay una antinomia o un conflicto entre seguridad y libertad, sino que son casi dos caras de una misma moneda, es decir, no puede haber libertad sin seguridad”

En cuanto a su diagnóstico respecto a la relación entre libertad y seguridad en el Chile contemporáneo, Bulnes aseguró que “la inseguridad nos afecta a todos, pero pega con mayor fuerza a los sectores vulnerables. Ellos sufren de una manera más aguda y es curioso que la izquierda más dura no logre ver que la inseguridad es una cuestión que va dentro de las raíces de lo que debiera ser su raíz ideológica y su matriz de acción, porque efectivamente genera un impacto muy fuerte en los grupos más desposeídos”. Y, al igual que Carlos Peña, el ex ministro de Justicia justificó su postura haciendo referencia al denominado Estallido Social. “El Estado tiene el monopolio del uso de la fuerza y, de un tiempo a esta parte, se ha instaurado un cuestionamiento de que el Estado no puede o no hace bien, en reprimir los fenómenos de violencia. Y se ha generado ese problema por distintas circunstancias, entre otras, en el cómo se ha mirado el concepto de autoridad. Pero para mí también, octubre de 2019, fue un tema donde se puso en discusión esta materia. Lo que entendíamos como violencia, empezó a señalarse que era una forma de manifestación, que la inseguridad que estábamos viviendo, en realidad era protesta social (…)”.

 

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