La Reforma de Pensiones que el Gobierno propone busca mejorar las pensiones a través del incremento de 6% de la cotización que será registrado en un sistema de ahorro nocional afecto a rentabilidad nocional, el que será administrado por un ente público. Este sistema permitiría financiar garantías mínimas para pensionados actuales y futuros, además de otorgar compensaciones por maternidad, tabla de mortalidad y pagar una pensión de seguro social. Adicionalmente, el proyecto propone otras modificaciones referidas a reorganización industrial (separación de la industria, fin a comisiones indirectas, cambio de modalidad en cobro de comisiones, reemplazo de multifondos) y la eliminación del retiro programado y cambios en la licitación de rentas vitalicias. También aumenta la PGU a $ 250.000 y amplía su cobertura, aunque esto sujeto a la aprobación de la reforma tributaria que actualmente se discute en el Congreso.
En ese contexto, este documento se concentra en evaluar el impacto en las pensiones que tiene la rentabilidad y la compensación en función de los salarios (redistribución de ingresos) y cómo los trabajadores se ven afectados por pensiones más bajas si se compara con el ahorro en cuentas individuales con una rentabilidad de mercado. Este ejercicio, por lo tanto, considera solamente la diferencia entre la rentabilidad efectiva y la nocional, y la compensación que existirá desde trabajadores con sueldos mayores al salario promedio del sistema a quienes tienen salarios más bajos, sin considerar otros beneficios que promete la Reforma.
La Reforma de Pensiones que el Gobierno propone considera un incremento de la cotización previsional de 6%, destinada a un sistema que funcionará con la lógica de reparto. Así, el 70%, de esta cotización adicional (4,2 pp), calculado sobre la remuneración imponible del trabajador, se anotará en una cuenta nocional, mientras que el 30% restante se calcula en función de la remuneración promedio de todos los trabajadores que cotizan y se anota en la misma cuenta nocional.
La Tabla Nº 1 muestra, a partir de datos de la Superintendencia de Pensiones, la distribución de cotizantes actuales respecto del ingreso imponible promedio. Los datos de septiembre de 2022 muestran que el ingreso imponible promedio de los cotizantes fue de $ 1.030.277[1].
Tabla Nº 1. Distribución de cotizantes respecto del ingreso imponible promedio
El 63% de los 5.862.492 cotizantes, 3.682.694 personas, tienen ingresos imponibles inferiores al promedio por lo que este será el grupo de trabajadores a los que se reconocerá un sueldo más alto que el que efectivamente tienen. Así, en el caso de quienes tienen un salario entre $ 400.000 y $450.000, se les reconoce un aporte como si tuviesen un salario 18% y 15% más elevado respectivamente, mientras que en trabajadores con salario entre $ 575.000 y $ 725.000, el sueldo que se les reconoce es entre 10% y 5% más elevado respectivamente.
Tabla Nº 2: Ejemplos de salarios efectivos y simulados por efecto redistributivo
Por otro lado, el 35% de los cotizantes tiene remuneraciones por sobre el promedio y financiarán las cotizaciones anotadas a favor de los otros trabajadores. Es decir, 2.053.426 personas aportarán 6% de su remuneración imponible, pero se les reconocerá menos que ese monto en sus cuentas nocionales, pues se les anotará 70% de su remuneración imponible, pero un 30% de la remuneración imponible promedio del sistema, que es más baja, lo que se muestra más adelante en la Tabla Nº 2 [2]. En este caso, los salarios que se les reconocen a los trabajadores son más bajos que sus salarios efectivos, pudiendo llegar a ser 8% menor, en el caso de quienes se encuentren por sobre el nuevo tope imponible.
Ahora bien, los recursos que se registran en la cuenta nocional, se rentabilizarán en base a una rentabilidad nocional que será determinada por el Consejo del Inversor de Pensiones Público y Autónomo (IPPA). Si bien esta tasa no aparece explícitamente en el proyecto de ley, el Gobierno ha señalado que sería del orden de 2% mientras que la rentabilidad efectiva del Fondo Integrado de Pensiones (FIP, que concentrará todas las cotizaciones por el 6% más aquellos que deseen traspasar su 10% de cotizaciones al IPPA) se estima que se ubicaría en 3,9%. La diferencia entre la tasa de rentabilidad nocional y la efectiva, es lo que permite al Estado captar mayores recursos y entregar mayores beneficios a determinados grupos.
Dichos beneficios se financiarán con recursos que de otro modo irían en favor de cada uno de los trabajadores, por cuanto la cotización del 6% no se capitalizará por el total de la rentabilidad del FIP o, alternativamente, lo que podría lograr en las actuales cuentas de ahorro individual (el fondo C, ha rentado 7,27% anual desde 1981 y 4,01% en los últimos 20 años), sino que lo hacen en función de la tasa nocional, que, en promedio, siempre será más baja que las que efectivamente se obtienen.
La Tabla N°3 muestra los montos de las pensiones autofinanciadas cuando se cotiza el 16% en cuenta de capitalización individual versus el escenario que plantea la reforma del gobierno, considerando distintos montos de salarios, cuando los trabajadores cotizan durante la mitad de su vida laboral (50% de lagunas), los salarios crecen 2% real anual, la rentabilidad nocional es del 2% y la rentabilidad efectiva es de 4,01%, siguiendo lo que ha logrado el fondo C en las últimas dos décadas.
En primer lugar, las cifras dan cuenta de que, tal como se mencionó anteriormente, los trabajadores más favorecidos son los que tienen salarios inferiores al promedio del sistema y son quienes terminan anotando en su cuenta nocional 8,5% en vez de 6%. Lo contrario ocurre en el caso de quienes tienen salarios por sobre el promedio, donde lo anotado es inferior a lo que aporta en primera instancia. Así, quienes se encuentran por ejemplo en el actual tope imponible, lo anotado pasa de 6% a 4,9% de su salario. Con todo, bajo el nuevo el tope imponible, lo anotado en quienes tienen salarios más altos disminuye, siendo parte de la clase media el segmento que financia el reparto[3].
Cuando la cotización del 16% se destina a cuenta individual, el monto de las pensiones autofinanciadas siempre es superior a la pensión que se obtiene con cuentas de registro nocional, pudiendo ser, en el caso promedio, mayor en 20% y hasta un 24% en los casos de mayores ingresos.
En otras palabras, la menor tasa de rentabilidad, junto con la compensación en el caso de quienes tienen salarios más altos, castiga a todos los trabajadores, que el proyecto espera compensar para algunos de los cotizantes con la promesa (y no las garantías que implica una cuenta de ahorro individual), de recibir otros beneficios financiados con los recursos acumulados del Fondo Integrado de Pensiones.
Tabla Nº 3. Monto de pensión según propuesta del gobierno versus ahorro en cuenta individual (1)
La menor pensión autofinanciada que se obtiene con el ahorro de registro nocional responde mayoritariamente a la menor rentabilidad nocional, mientras que el efecto redistributivo tiene un impacto negativo en quienes tienen salarios por sobre el promedio, favoreciendo a quienes tienen salarios más bajos.
Tabla Nº 4: Efecto rentabilidad y compensación de cotizaciones.
Destinar el ahorro a cuentas individuales garantiza la propiedad sobre los fondos y permite una rentabilidad que incrementa el ahorro previsional sustancialmente. Se debe tener siempre presente que actualmente cerca de 20% del monto de una pensión, corresponde a aportes que realizó el trabajador, mientras que el restante 80% es la rentabilidad que estos generan.



