Esta semana el Banco Central de Chile publicó la Encuesta Financiera de Hogares, la cual tiene como objetivo levantar información detallada sobre la situación financiera de los hogares. En particular, entrega datos relacionados a ingresos, capacidad de ahorro, niveles de deuda y acceso a activos financieros y medios de pago de las familias chilenas. La primera versión de la encuesta fue en 2007 y desde entonces se realiza cada tres años.
En esta quinta versión, se encuestaron 4.400 hogares a lo largo de todo el país, específicamente entre septiembre de 2021 y marzo de 2022, es decir, en medio del boom de liquidez producto de la entrega de las ayudas del gobierno y los tres retiros de los fondos de pensiones. Si bien estos últimos no se miden directamente en la encuesta dado que no constituyen un ingreso, si se ven reflejados como activos de los hogares en el caso que dichos recursos fuesen ahorrados o produjeron una reducción de la deuda.
La importancia de esta encuesta redunda en que el consumo y la deuda de los hogares representan cerca de un 61% y 49% del PIB, respectivamente. Por otro lado, en los últimos cinco años, el ahorro de ellos asciende en promedio a 32% del ahorro nacional bruto.
En esta última versión, los ingresos del hogar mediano crecieron 13% en términos reales, lo que se explica principalmente por el aumento de los ingresos en el Estrato 1 -50% de menores ingresos-, los cuales crecieron 28%. Además, en el caso de estos últimos se observa una mayor relevancia de los subsidios en la composición del ingreso, fenómeno que es de carácter transitorio.
Por otro lado, la proporción de hogares que ahorra se mantuvo relativamente estable, aunque el monto mediano de ahorro aumentó, sobre todo en el Estrato 3 -20% de mayores ingresos-, los cuales experimentaron un alza de 67% con respecto a la versión de 2017. La razón que más pesa en los incentivos de las familias para ahorrar es hacer frente a gastos inesperados.
La fracción de hogares endeudados se ha ido reduciendo en el tiempo. Si en 2014, un 75% de los hogares poseía algún tipo de deuda, esta cifra cayó en 2017 a 66% y en 2021 solo un 57% de los hogares tiene deudas. En el último año, esta reducción fue mayor en hogares de menores ingresos y se explica principalmente por la reducción en la deuda hipotecaria, donde hay que tener presente que parte de la mayor liquidez generada por las ayudas fiscales y los retiros de las AFPs pudo haber sido usada para pagar deudas principalmente de consumo, lo cual se ve reflejado en la disminución de créditos rotativos, es decir los con tasas de interés más altas.
En montos, las deudas no hipotecarias se han mantenido estables, en tanto que las deudas hipotecarias han ido al alza en todos los estratos. Financiar gastos educacionales sigue siendo la principal motivación para endeudarse, mientras que cancelar otras deudas disminuyó su importancia.
Otro aspecto relevante a destacar es que el hogar mediano destina un 21% de sus ingresos mensuales al pago de deudas, proporción que es mayor en el caso del Estrato 1 -50% de menores ingresos-, la cual asciende a 25%. Con todo, la deuda del hogar mediano representa 3,5 veces su ingreso mensual, donde en el Estrato 3 -20% de mayores ingresos-, el monto de la deuda total sobre ingreso es de 9,8%, lo cual se explica principalmente por las deudas hipotecarias.