Se han conocido a través de distintos trascendidos, los elementos de la propuesta de Reforma de Pensiones que presentaría el gobierno en las próximas semanas. Al respecto, debemos señalar que creemos en mejores maneras de resolver el problema de las bajas pensiones. Como diagnóstico, debemos considerar lo siguiente:
Necesitamos mejorar las pensiones, especialmente para mujeres y la clase media (La PGU resolvió problema especialmente de aquellos de menores ingresos). Como también cerrar la discusión de pensiones, ya que es una fuente de incertidumbre para la creación de empleo y el mercado de capitales.
El camino que propone el gobierno está lleno de riesgos: Creemos que hay mejores alternativas para solucionar el problema de ahorro para la vejez, ya que este sistema no reconoce las preferencias de las personas, generará un cambio radical para lograr un objetivo que se puede alcanzar sin tantos costos políticos y de implementación y se pone en riesgo la sostenibilidad fiscal del sistema de pensiones y de las finanzas públicas.
La Propuesta es un impuesto al trabajo del 6% adicional, el 70% (4,2 pp) va a una cuenta nacional. El restante 30% (1,8pp) va a reparto, lo cual incentiva la subdeclaración de ingresos por parte de trabajadores y por el lado de las empresas, se incrementan los costos de contratación. En ambos casos se incentiva la informalidad. Por otra parte la rentabilidad que se garantizaría es baja y similar a la garantizada para la cuenta nocional del sistema sueco, que es del 2%. Este retorno es bajo comparado con los retornos de las AFP.
Se cree además que es un retroceso hacia un sistema de reparto. La propuesta nos lleva a retroceder hacia un sistema de reparto, cuando muchos países avanzan en materias de ahorro en cuentas individuales, Chile ya tuvo un sistema de reparto que quebró y aún nos cuesta un 1% del PIB. ¿por qué volver a eso? El 86% de los países de la OECD tiene un pilar de ahorro colectivo porque son los vestigios de sus propios sistemas de reparto. Por el contrario, países como Suecia, Países Bajos, Uruguay han agregado ahorro individual a sus sistemas.
La suficiencia de pensiones debe medirse en base a la tasa de reemplazo.En este sentido, la PGU cambió el escenario aumentándolas. La OIT, tras 30 años de ahorro, establece como tasa de mínima de reemplazo un 45%. La OECD en promedio tiene tasas de 62%, tasa similar a la que alcanzan las personas en Chile que tienen más de 35 años cotizados.
Las bajas pensiones autofinanciadas son producto de un bajo nivel de ahorro, esto como resultado de bajas tasas de cotización, la edad legal de jubilación, las lagunas previsionales y los bajos salarios e informalidad laboral. Para ello se debe fortalecer el ahorro, no diluirlo como lo hace la propuesta.
Las brechas de género en pensiones tienen soluciones que no requieren de una reforma radical. Algunas ya existen (bono por hijo) otras se pueden crear (PGU diferenciada). Todos los países de la OECD tienen brecha de género en pensiones como reflejo de los problemas del mercado laboral (25,6 % OECD vs 28,9% Chile).
Considerando estos antecedentes, planteamos una propuesta alternativa que consiste en que la cotización adicional del 6% se destine a las cuentas de ahorro individual y además, aplicar una PGU diferenciada que permita aumentar las pensiones y terminar con la brecha de género.
La siguiente tabla muestra el caso presentado por el gobierno de una persona que tiene un sueldo de $ 400.000, quien bajo la reforma del gobierno recibiría una pensión de $ 450.572 si es hombre y $ 441.248 en el caso si es mujer. El incremento respecto de las pensiones actuales ($ 326.661 y $ 298.747 respectivamente sin reforma) se debe al aumento de la PGU a $ 250.000 para mujeres y hombres y a los nuevos beneficios que entregaría la reforma. En cuanto a la brecha entre las pensiones de mujeres y hombres, esta se ubica en $ 9.324.
Nuestra propuesta, considera que el aumento de la cotización se destine íntegramente a la cuenta de ahorro individual y en lugar de aumentar el monto de la PGU en $ 56.083 y llevarla a $250 mil para hombres y mujeres, el incremento de ambos ($ 112.166) se distribuya de tal manera, que la brecha entre los montos de pensiones sea cero, de la siguiente forma: Hombres: $34 mil. Mujeres: $78 mil.
Por otro lado, la diferencia de $ 10.513 y $ 1.189 respecto de los montos de la propuesta del gobierno, se debe a que esos montos consideran los beneficios adicionales que se suman a la pensión modelada, beneficios que no existirán en un sistema de ahorro individual. Este sería el “costo” de tener certeza de que los recursos estarán ahí cuando las personas tengan que jubilarse.Si bien, en ambos casos la tasa de reemplazo es superior al 100%, en nuestra propuesta no hay “vales por”, ni brecha de género. Además es una propuesta más simple, que no es un impuesto al trabajo y no afecta al empleo, fomenta el ahorro previsional y por lo tanto da sostenibilidad al sistema de pensiones.

