CHILE CAE NUEVAMENTE EN EL RANKING DE COMPETITIVIDAD MUNDIAL, SITUÁNDOSE EN SU PEOR POSICIÓN EN LA HISTORIA

En la última versión del Ranking de Competitividad Mundial del IMD, nuestro país cae por segundo año consecutivo, ocupando el lugar número 45 dentro de 63 economías. En esta ocasión, Chile solo retrocede un lugar, aunque esto lo posiciona en su peor desempeño desde que se elabora el índice en 2001.

La competitividad de los países se mide a partir de 4 atributos, estos son: desempeño económico; eficiencia del gobierno; eficiencia de negocios y por último infraestructura. Cada uno de ellos, se compone a su vez de 5 subsectores.

La caída en esta versión, se explica principalmente por el empeoramiento en el atributo eficiencia del gobierno, producto del creciente desequilibrio fiscal, lo que se concluye dado al retroceso en materia de finanzas públicas, que nos ha llevado a un sustancial aumento de la deuda pública.

Por su parte, desempeño económico -el atributo con la peor posición-, fue el único que experimentó mejoras. Sin embargo, la reforma tributaria y la revisión de tratados de libre comercio que tiene contemplado llevar a cabo el actual gobierno, nos podrían hacer retroceder nuevamente en esta materia.

Si bien en eficiencia de negocios retrocedimos solo un lugar, la nueva ley de salario mínimo y el proyecto de reducción de la jornada laboral a 40 horas, generan rigideces en la regulación laboral, con lo que probablemente veremos una caída en las contrataciones, lo que finalmente se traduce en un sustancial retroceso en este atributo.

Por último, Chile está al debe con respecto a la infraestructura en la educación básica, así como también, existe un déficit en materia de infraestructura de equipamiento en salud, lo que se traduce en una gran brecha con la capacidad de atención medica estatal hacia la población.

El reporte incluye recomendaciones específicas para el país, entre las que destaca, asegurar políticas fiscales y monetarias para reducir la inflación, y, por otro lado, reducir la incertidumbre institucional, mejorar la seguridad pública y garantizar el estado de derecho.

En síntesis, la caída en 3 de los 4 atributos del Ranking Mundial de Competitividad, deben generar un sentido de urgencia en el Poder Ejecutivo y Legislativo, a fin de tramitar iniciativas legales que mejoren las brechas existentes.