EXTRACTO DE ENTREVISTA A LUCÍA SANTA CRUZ EN EL MERCURIO: «ME ENCANTARÍA SABER CUÁL GABRIEL BORIC ESTÁ EN SEGUNDA VUELTA»

"¿Es el que se definió a la izquierda del PC?, ¿O el que en las últimas semanas ha sufrido una transformación total y ahora habla de un gobierno danés", se pregunta la historiadora sobre el candidato de Apruebo Dignidad. Agrega que 'el populismo es el peligro' y asevera que votará por José Antonio Kast.

Los analistas dicen que es la elección entre dos candidatos improbables. Hasta hace unos meses, un escenario inesperado que no la sorprendió.

Al otro lado de la pantalla, Lucía Santa Cruz explica que hace tiempo percibía este 'corolario inevitable' de una izquierda radicalizada, una socialdemocracia casi inexistente y una DC 'terminal', en la candidatura que empujarían el Partido Comunista y el Frente Amplio.

Y al frente, "era esperable José Antonio Kast", agrega la historiadora. 'Es el que mejor representa la oposición a los postulados más extremos de la izquierda'.

—¿También esperaba que el voto popular empujara a Kast, y los jóvenes ABC1 a Boric?

—No me extraña. El voto burgués siempre ha sido protagonista en el inicio de todas las revoluciones; en la francesa, la rusa, la cubana. Lenin nunca le trabajó a nadie y su mamá lo mantuvo toda su vida. Fidel Castro era un burgués.

—¿Cómo explica que en el mismo país que votó 80% por el Apruebo, Kast gane la primera vuelta?

—La votación de la Convención Constitucional fue una cierta anomalía por el sistema electoral específico que se ideó, con listas de independientes con todos los privilegios y sin ningún costo de los partidos. Eso produjo una representación que no es reflejo de las divisiones ideológicas que están en juego. El resultado de los concejales es un cuadro bastante más semejante a la elección del nuevo Congreso. Uno de los errores de la izquierda fue creer que había clavado la rueda de la fortuna, que la derecha era una momia petrificada. Las culturas políticas no desaparecen así nomás.

—Pero tampoco están escritas en piedra, ni la centroderecha ni la centroizquierda lograron poner sus candidatos en segunda vuelta.

—Tenemos un escenario político nuevo, quienes han sido actores desde la restauración de la democracia están prácticamente desaparecidos. Esta elección significa elegir entre dos proyectos de sociedad radicalmente diferentes. Nos estamos jugando un sistema político basado en una democracia representativa, como la hemos conocido prácticamente desde la independencia, con una Constitución que garantice libertades y derechos inalienables; un sistema de economía de mercado, de inserción en el mundo, de 'modernización capitalista', como señala Carlos Peña. Eso son los 30 años, aquello que el Partido Comunista y el Frente Amplio quieren reemplazar por un sistema socialista con formas de democracia directa. La experiencia indica que las libertades comienzan a ser debilitadas cuando el Estado vuelve a tener un tremendo poder.

—¿No es una caricatura? Gabriel Boric insiste en cambios con gradualidad, con su horizonte en el sistema nórdico o el inglés, que usted conoce bien.

—Me encantaría saber cuál es Gabriel Boric que está en la segunda vuelta. ¿El admirador de Chávez?, ¿el que se definió a la izquierda del PC?, ¿el que se solazaba de la muerte de Jaime Guzmán?, ¿el que siempre habló de transformación radical?, ¿el que en octubre salió a las calles e increpó a los militares? O el que en las últimas semanas ha sufrido una transformación total y ahora habla de un gobierno danés. Perdón, soy muy escéptica, la gente no cambia de opinión de la mañana a la noche. Fui testigo del proceso de renovación socialista. Fue serio, doloroso, de reflexión profunda, no mediado por consideraciones electorales que impongan un maquillaje. Cuando Boric amenaza con perseguir a Piñera hasta las últimas circunstancias, no me siento en Inglaterra, para nada. La verdad, con las palabras de Boric, muy pocas veces me siento en Inglaterra.

—Figuras de la renovación socialista como el expresidente Lagos le dieron su apoyo y lo definieron socialdemócrata.

—Wishful thinking, dirían en Inglaterra. Me duele que los hayan puesto en una disyuntiva tan difícil y optaran equivocadamente por volver a sus raíces, que tanto les costó evolucionar. El presidente Lagos sabe perfectamente la diferencia que hay entre el PSOE y Podemos, entre Felipe González y Pablo Iglesias. Son cosas muy distintas.

Fuente: El Mercurio.-