INFLACIÓN: UN IMPUESTO A TODOS QUE NADIE RECAUDA

La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios existentes en el mercado durante un período de tiempo. Cuando el nivel general de precios sube, con cada unidad de moneda se adquieren menos bienes y servicios. Es decir, la inflación refleja la disminución del poder adquisitivo de la moneda, ya que el sueldo del trabajador se mantiene mientras los precios de los bienes suben día a día, convirtiéndose en una especie de impuesto masivo que no es recaudado por nadie. Para medir la inflación se utiliza el Índice de Precios al Consumidor, (IPC) en donde se mide todos los meses el costo de comprar una canasta representativa del consumo de las familias.

Los efectos de la inflación en una economía son diversos y crecientemente negativos. Estos incluyen la disminución del valor real de la moneda a través del tiempo, el desaliento del ahorro y de la inversión debido a la incertidumbre sobre el valor futuro del dinero y la escasez de bienes.

La inflación se produce debido a la relación entre oferta y demanda de dinero. Por lo que esta puede ser provocada por un incremento excesivo de la oferta de dinero debido al financiamiento del déficit fiscal, lo que no sólo fue el origen de la hiperinflación chilena de principios de los 70, sino también de los demás episodios observados en el mundo en las últimas décadas. Esta evidencia ha llevado a varios países, Chile incluido, a declarar la autonomía del Banco Central y la prohibición de que el instituto emisor pueda financiar el déficit fiscal.

En la actualidad se observa en nuestro país un incremento del costo de la vida que contiene inflación importada, como es el caso de los combustibles, como también un exceso de liquidez interna generada por las transferencias fiscales y los retiros de los fondos previsionales. El Banco Central ha iniciado el aumento de las tasas de interés para que la inflación vuelva al rango meta, de entre 2% y 4%, en el mediano plazo.