Hoy debiera votarse en la sala de la Cámara de Diputados, el proyecto de ley que crea un nuevo sistema de subvenciones para los niveles medios de educación parvularia (niños de 2 a 4 años). Este proyecto fue presentado por el gobierno hace más de un año y busca entregar más recursos a este nivel educativo, permitiendo además aumentar la equidad en el financiamiento que otorga el Estado. Por un lado, al emparejar el gasto entre niños que asisten a jardines de distinto proveedor y, por el otro, otorgando más dinero a quienes requieren de una mayor atención, ya sea por presentar una necesidad educativa especial o por provenir de una situación socioeconómica más desfavorable.
El proyecto además permitirá ordenar, al menos en parte, un sistema de educación parvularia que hasta ahora no ha operado con la suficiente transparencia ni eficiencia en la ampliación de la cobertura. Prueba de ello son los altos costos de la JUNJI, así como la disparidad en los recursos con que operan los distintos proveedores que conforman la red pública. Todo ello, en el contexto de escasa información sobre la calidad del servicio educativo.

A pesar de lo anterior, no se espera una jornada fácil. Entre los aspectos que han causado inquietud entre los diputados de oposición, está el que las subvenciones que crea este proyecto se ajustarán -tal como en la educación escolar- considerando la asistencia promedio del período, de manera que los jardines con elevado ausentismo podrían experimentar un alza de recursos menor que la de aquéllos que logren una mayor asistencia. Esta materia, de hecho, ha sido una piedra de tope con el gobierno durante la tramitación. “Este diseño lo que busca es promover la asistencia efectiva, aspecto en que tenemos un gran desafío como país, pues las estimaciones disponibles indican que cerca de 7 de cada 10 niños presentan inasistencia crónica a educación preescolar”, dice Arzola. La investigadora explica que ello constituye un problema que no podemos ignorar, pues la evidencia indica que el ausentismo en educación parvularia se relaciona con perjuicios en el desarrollo de los niños, en su desempeño académico futuro y también se relaciona con una mayor probabilidad de deserción escolar más adelante en la vida.
En suma, el proyecto que se vota hoy constituye una iniciativa de gran relevancia, que de aprobarse será una contribución para mejorar la cobertura y asistencia a educación parvularia. “Asimismo, éste permitirá avanzar en uniformar criterios y evitar la arbitrariedad mediante la cual se asignan los recursos en la actualidad, previniendo discriminaciones y poniendo especial foco en los niños que requieran de mayor apoyo”, concluye Arzola.