LyD propone una redefinición de la Clase Media

Sobre la base de la definición utilizada por el Banco Mundial, pero teniendo en cuenta la medida de pobreza vigente en Chile, Libertad y Desarrollo propone una definición propia de clase media para nuestro país, la cual corresponde a aquellos hogares cuyos ingresos totales se encuentran entre 1,5 y 6 veces la línea de pobreza vigente.

Para María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social de LyD y autora del estudio “Hacia una definición y caracterización de la clase media en Chile” en que se realiza la propuesta, “se trata de una medida absoluta, que además es coherente con la metodología oficial vigente en nuestro país para medir la pobreza. De esta forma, permite caracterizar a la población y con ello evidenciar la transformación social y el progreso vivido en Chile”.

En efecto, a partir de dicha definición y de la medida de pobreza oficial, se clasifica a la población en distintos grupos socioeconómicos, sobre la base de los datos reportados por la Encuesta CASEN 2017.

¿CÓMO SE CONSTRUYE ESTA DEFINICIÓN?

En primer lugar, se tuvo en cuenta la definición de clase media utilizando la metodología del Banco Mundial; la medida de pobreza oficial que se utiliza en nuestro país; así como la medida de vulnerabilidad, que si bien no se utiliza de manera oficial, fue propuesta por la Comisión para la Medición de la Pobreza el año 2014:

  • Banco Mundial: define clase media según la exposición de las familias a determinados riesgos y el acceso a mecanismos de protección contra los mismos. De acuerdo a esta metodología, la clase media correspondería al grupo de la población cuyos ingresos diarios por persona se encuentran entre los US$ 10 y US$ 50 PPP de 2005, lo que en Chile equivale a los hogares cuyos ingresos per cápita mensuales se encuentran entre $ 151.776 y $ 758.882 (llevado a pesos de 2017) y representa el 68,5% de las personas.
  • De acuerdo a la línea de pobreza oficial utilizada en Chile, se identifica como pobreza a quienes se encuentran por debajo de dicho umbral, y vulnerables a quienes se encuentran por sobre la línea de la pobreza pero por debajo de 1,5 veces la línea de pobreza.

A partir de estas definiciones, se realizó un análisis de sensibilidad en base a dos parámetros posibles: por un lado, la línea de pobreza vigente, y por el otro, un umbral en dólares de ingreso per cápita diario (que es el parámetro que utiliza el Banco Mundial para definir clase media).

De esta forma, se hicieron los siguientes ejercicios para calcular una propuesta propia de medición de la clase media:

  1. Según la línea de la pobreza de cada año (en adelante, LP): estableciendo como límite inferior de la clase media la línea de vulnerabilidad (1,5 veces la LP) y, como límite superior, valores entre 4 y 7 veces la LP.
  2. Según el ingreso per cápita del hogar: estableciendo el límite inferior en 1,5 veces la LP y como límite superior, valores entre US$ 40 y US$ 60 per cápita diarios, siguiendo la definición del Banco Mundial.

A partir de los antecedentes anteriores, se determinó que la definición de clase media más sintética y semejante a la del Banco Mundial, así como coherente con la medida de pobreza oficial para nuestro país, corresponde al grupo que se ubica en un rango de ingresos totales del hogar de entre 1,5 y hasta 6 veces la línea de la pobreza. Bajo esta definición elegida, el ingreso total mensual de un hogar de clase media que se compone de 4 personas estaría entre los $ 626.021 y $ 2.504.083 mensuales.

Con esta definición, se encuentra que el porcentaje de personas de clase media ha aumentado considerablemente desde el año 2006 a 2017, desde 43,2% de la población hasta un 65,4%. Este incremento se produjo, sobre todo, debido a la disminución de las personas en situación de pobreza, que cayeron desde 29,1% a 8,6%, y en situación de vulnerabilidad, que se redujeron desde 22,3% a 15,9%. Por su parte, las personas de altos ingresos aumentaron de 5,4% a 10,1% en ese mismo período.

 

DISTRIBUCIÓN DE LA CLASE MEDIA

Para analizar la distribución de la clase media, se dividió a los hogares que pertenecen a ella (el 65,4% de la población total) en tres subgrupos de acuerdo a sus ingresos:

1) Clase media baja: quienes se encuentran entre 1,5 y 3 LP (un ingreso familiar de $ 626.021 a $ 1.252.041 para un hogar de 4 personas (en pesos 2017, considerando una línea de pobreza de $ 158.145).

2) Clase media: desde 3 a 4,5 LP (de $ 1.252.041 a $ 1.878.062).

3) Clase media alta: desde 4,5 a 6 LP (de $ 1.252.041 a $ 2.504.083).

El grupo que alcanza la mayor proporción dentro de la clase media es la denominada como clase media baja, es decir, el grupo de menores ingresos (entre 1,5 y 3 LP). Esto quiere decir que la mayoría de los hogares de clase media del país tienen ingresos que llegan a un máximo de 3 veces la línea de pobreza, lo que para un hogar de cuatro personas equivale a un total de $ 1.252.041 al mes. Ésta alcanzó un 63,1% de los hogares pertenecientes a la clase media en 2017, lo que, en todo caso, representa una disminución de 6,2 puntos porcentuales en comparación con el año 2006. Asimismo, llevándolo al total de los hogares del país, la denominada clase media baja representa el 42,5% del total, correspondiendo así al grupo más numeroso de la población.

Al examinar si las diferencias en el nivel de ingresos de los hogares pertenecientes a cada uno de estos sub grupos dentro de la clase media tienen a su vez relación con las características de sus miembros, y en particular de los jefes de hogar, en términos laborales y educacionales, se observa que, en primer lugar, existen diferencias sustantivas entre los distintos grupos socioeconómicos con respecto al número de ocupados por hogar, la proporción de hogares con jefatura femenina, los años de escolaridad y tasa de ocupación del jefe de hogar, así como también la existencia de contrato laboral de éste.

Como se esperaba, al considerar todos los grupos socioeconómicos, los hogares de mayores ingresos muestran mayores niveles de escolaridad y de ocupación, así como también de formalidad (contrato) que los más pobres y vulnerables. No obstante, resulta interesante constatar además la importante heterogeneidad que existe al interior de la clase media, particularmente, entre la denominada clase media baja y la clase media alta. De hecho, hay indicadores en los cuales la clase media baja se encuentra más cerca de los hogares vulnerables, que del resto de quienes pertenecen a la clase media. En lo que dice relación con la escolaridad, por ejemplo, los jefes de hogar pertenecientes a la clase media baja promedian 9,6 años, lo que los ubica muy por debajo del resto de la clase media (11,4 años la clase media-media y la alta, 13,2) y bastante más cerca de los jefes de hogar en situación de pobreza y vulnerabilidad. De igual forma, la tasa de ocupación de los jefes de hogar de clase media baja se encuentra por encima de los hogares pobres y vulnerables, así como también el número de ocupados promedio por hogar.

Lo que de aquí se puede desprender, es que las características de los hogares -y en particular de los jefes de hogar- pertenecientes a la clase media, constituyen un indicio de una mayor capacidad para generar ingresos que los hogares pobres y vulnerables. No obstante, existe una elevada heterogeneidad al interior de la clase media, y en particular una distancia importante entre los jefes de hogares de clase media baja y clase media alta.

Fundamentalmente, la relativamente baja escolaridad de los jefes de hogar de la clase media baja -que los asimila más al sector pobre y vulnerable- puede ser un aspecto importante a tomar en consideración a la hora de esperar que sus mejores oportunidades laborales y mayores ingresos sean sostenibles en el tiempo. El hecho de que al interior de la clase media exista una proporción importante de hogares que siguen estando cerca de los sectores más vulnerables del país, indica que éstos pueden también llegar a verse expuestos a dificultades que -tal como plantea la OCDE 2018- los podrían poner bajo riesgo de retroceder.

CLASE MEDIA Y POLÍTICA SOCIAL

Considerando que el objetivo de la política social es precisamente auxiliar a los más vulnerables, que carecen de ingresos autónomos suficientes para financiar sus principales gastos, es de esperar que la clase media no se encuentre recibiendo cuantiosos subsidios aunque, por otro lado, es posible que se beneficie de una serie de prestaciones en salud y educación que en paralelo el Estado provee o financia directamente. Para los grupos en situación de pobreza y vulnerabilidad, los ingresos autónomos, es decir, aquéllos que provienen del trabajo y rentas, representan un 82,1% y 86,6% del ingreso monetario total del hogar, respectivamente, mientras que, para la clase media baja, dicho valor alcanza un 93,5%. El resto, en tanto, corresponde a los subsidios monetarios que les entrega el Estado.

Por otra parte, una elevada proporción de los hogares de clase media reciben el apoyo del Estado a través del financiamiento público de las prestaciones en salud y educación. Ello, en la medida que 96,9% de los niños de familias de clase media baja asisten a establecimientos financiados por el Estado, porcentaje que cae a 90,2% para la clase media-media y a 77,3% para la clase media alta. Asimismo, encontramos que entre los jóvenes de clase media baja que asisten a educación superior, 34,4% señala recibir el beneficio de la gratuidad y 38,1% dice estudiar con beca y/o crédito. Es decir, 72,5% estaría recibiendo apoyo financiero del Estado para costear su educación superior. En el caso de la clase media-media, dicho porcentaje se reduce a 57,9%, y para la clase media alta, a 44,7%.

Así, a partir de la definición de clase media propuesta en el presente estudio, se evidencia que los hogares de clase media baja tienen una mayor capacidad de generar ingresos autónomos que aquellos que se encuentran en situación de pobreza y vulnerabilidad, y que en parte por ello hoy reciben, proporcionalmente, menos de la mitad de los subsidios que reciben los hogares en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, si consideramos las prestaciones en salud y educación que el Estado financia, vemos que hoy la clase media sí recibe un importante apoyo de éste, lo que le permite acceder a un mayor nivel de bienestar. Con todo, al inspeccionar los distintos subgrupos que conforman la clase media, encontramos que hay una clase media baja que aún se encuentra cerca de los grupos más vulnerables y que podría llegar a requerir un mayor apoyo, de manera que parece haber espacio para perfeccionar la oferta de programas dirigidos a entregarles mayor seguridad.