13 de marzo de 2019

Red: El fin del Transantiago

El Presidente de la República, Sebastián Piñera, junto con la Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, dieron a conocer el cambio de identidad que va a tener el transporte público de Santiago, que pasará a llamarse Red Metropolitana de Transporte, o simplemente Red. “Si bien es cierto que los contratos con los operadores de buses y otros servicios complementarios aún no han cambiado, el cambio de identidad se enmarca dentro de un proceso gradual de mayor envergadura que pone fin al Transantiago, no sólo a al nombre, sino también al enfoque. Cambiando el objetivo del transporte público de mover buses a mover personas”, señala el investigador de LyD, Rodrigo Troncoso.

Las recientes inauguraciones de las Líneas 3 y 6 de Metro representaron una mejora significativa en el transporte público de Santiago. El objetivo anunciado por la autoridad es estructurar el transporte público de Santiago en rieles. En esta línea, el Ejecutivo anunció la construcción de las líneas 7, 8 y 9, así como extensiones en las líneas 2, 3, 4 y 6. Esta transformación mayor va a tomar tiempo, por lo que la transición es un proceso de varios años.

Por mientras, es necesario mejorar el servicio y la eficiencia en la operación de los buses. “En esta línea está la entrada en operaciones de 200 buses eléctricos y 490 buses ecológicos, con lo que se mejora el estándar de servicio. Pero el mayor cambio en la operación de buses debería ocurrir a partir del próximo año, cuando cerca de la mitad de los buses esté operando bajo nuevos contratos”, explica Troncoso.

Dentro de la actual administración se debería renovar la totalidad de los contratos de operación de buses. “Los nuevos contratos corrigen varios de los problemas de los contratos originales que se tradujeron en altos costos, rigideces y barreras a la entrada de nuevos competidores“, señala.

El nuevo proceso de licitación contempla un plazo de 5 años de duración para los contratos, en vez de los 10 que tuvieron los originales. Para esto, se separa la operación del bus de su propiedad, introduciendo a empresas proveedoras de flota. Por otro lado, los terminales de buses tampoco van a ser de propiedad de los operadores, como es actualmente, sino de terceros. Permitiendo así la entrada a nuevas empresas competidoras y una mayor flexibilidad operacional. “Además, los nuevos operadores van a ser de menor tamaño que los actuales, introduciendo mayor competencia y capacidad de fiscalización“, sentencia Troncoso.