Generar un Estado en el que impere una cultura centrada en los usuarios y en el que las polĆticas pĆŗblicas se orienten, en base a la evidencia, eficazmente a dar solución a los problemas āy no a generar otros nuevosā es una tarea que debemos impulsar todos.Ā Conscientes del profundo impacto que un Estado rezagado genera en la ciudadanĆa, cuatro centros de estudios āCEP, Espacio PĆŗblico, Chile 21 y LyDā, nos reunimos para efectuar un diagnóstico y propuestas en materias de empleo pĆŗblico, transparencia y gestión de la información del Estado, trabajo que entregaremos hoy y que esperamos sea una contribución al debate en la materia.
El crecimiento y el desarrollo integral de nuestro paĆs suponen que el aparato estatal sea, y funcione, de manera eficiente, orientado a brindar un servicio oportuno y de calidad a los usuarios. En el caso chileno, y sin perjuicio de los mĆŗltiples esfuerzos y notables avances que sucesivos gobiernos han acometido en la materia, aĆŗn hay mucho por hacer.
La arquitectura de nuestro Estado sigue siendo bastante obsoleta y requiere de una modernización sustantiva para hacerse cargo de diversas dimensiones del problema, abordando los desafĆos que impone el crecimiento inorgĆ”nico del mismo; una mejor regulación del empleo pĆŗblico; la eficiente y oportuna prestación de servicios pĆŗblicos, de calidad; contar con las mejores prĆ”cticas y generar una cultura arraigada de probidad y transparencia. Por Ćŗltimo, tener estructuras, mecanismos de articulación y procedimientos flexibles, dotados de innovación y tecnologĆa, que permitan que los mĆŗltiples datos que maneja el Estado sean interoperados por las distintas organizaciones del aparato pĆŗblico y utilizados para generar, en base a la evidencia, mejores polĆticas pĆŗblicas, focalizadas en quienes mĆ”s lo necesitan.
El Estado debe, asimismo, evaluar, mediante mecanismos conocidos, las regulaciones vigentes para perfeccionarlas y derogar aquellas que han devenido en obsoletas y en trabas al desarrollo. Dado que se trata de un proceso continuo y dinÔmico, es preciso ademÔs contar con una gobernanza adecuada, permanente al interior del Estado, que impulse su modernización.
No debemos olvidar que el Estado es una organización compleja, compuesta por un número importante de personas, una multiplicidad de servicios, organismos y agencias y que provee un sin número de bienes y servicios, siempre con recursos escasos, los que deben ser priorizados, con especial énfasis en los sectores mÔs vulnerables, fomentando la expansión de sus capacidades y aptitudes para que puedan alcanzar sus objetivos.
Avanzar en esta materia es imperativo. Por ello, resultan valiosos los esfuerzos que el gobierno del Presidente PiƱera estĆ” efectuando en la materia, asĆ como tambiĆ©n la prioridad y visibilidad que le ha asignado al asunto. Pero la voluntad persistente del gobierno requiere del actuar conjunto y del consenso y compromiso transversal de la clase polĆtica, de los funcionarios pĆŗblicos y tambiĆ©n de las personas y la sociedad civil.
Columna de Natalia GonzĆ”lez,Ā Subdirectora de Asuntos JurĆdicos y Legislativos deĀ Libertad y Desarrollo, publicada en Diario Financiero.-
