LUIS LARRAÍN: «UN CAMBIO DE GABINETE QUE NO INCLUYA A INTERIOR, HACIENDA O EDUCACIÓN, SERÁ SÓLO COSMÉTICO»

Luis Larraín, director ejecutivo de Libertad y Desarrollo, tiene una mirada bastante sombría de lo que está aconteciendo en el país y es escéptico de que el Gobierno modifique su rumbo. A su juicio, la Presidenta Bachelet quiere ir hacia un modelo más socialista y, por lo mismo, eso hará que persevere en sus reformas, con una muy baja probabilidad de que alguien la pueda hacer cambiar de idea. El correlato de eso en lo económico será una actividad que seguirá estancada, y en lo social, una población conflictuada y frustrada, toda vez que al revés de lo que ha prometido el Ejecutivo, la desigualdad empeorará.

¿Está en el grupo de los optimistas, que creen que las encuestas y los malos resultados económicos provocarán un golpe de timón en el Gobierno, o en el de los pesimistas, que no ven cambio de rumbo?

Soy más bien pesimista. El Gobierno de Michelle Bachelet tiene un objetivo que es transformar la sociedad chilena en una donde el Estado tenga mucha más incidencia en la vida de las personas que lo que tienen sus propias decisiones y eso está reflejado tanto en su reforma tributaria como en la educacional, y no veo ningún síntoma de que vayan a rectificar. Además, ella misma lo ha dicho. Lo hizo en la Enade, lo sigue diciendo. Lo señala Peñailillo en sus entrevistas. Alberto Arenas no acusa el golpe del estado en que está la economía. Entonces, claramente creo que no va a haber rectificación.

Desde esa perspectiva, ¿qué tan cerca o lejos está de la crítica política que hizo Evelyn Matthei?

No comparto algunas de las cosas que dijo Evelyn, no sólo en la forma, sino también en el fondo, y otras sí. Yo no creo que los problemas principales del Gobierno se deban a la incapacidad de Michelle Bachelet, pero sí creo y en eso estoy con la tesis de Matthei, que la Presidenta es la responsable de lo que está sucediendo en Chile. Este país machista sigue buscando quiénes son los hombres que están detrás de Bachelet y ella es la que manda. Ahora, no es incapaz, sino que tiene objetivos distintos. Sus objetivos son hacer de éste un país más socialista, más del tipo que le gusta a ella y que es distinto al Chile de los últimos 25 años.

Tiene que ver más bien con sus convicciones, que con que sepa o no…

Obvio. La voluntad transformista del Gobierno de Michelle Bachelet fue patente desde el primer día. Desde el nombramiento de su gabinete, desde el ninguneo que hubo hacia la Concertación. Por lo tanto, todo hacía esperar esto, lo que pasa es que a veces no queremos ver lo que no nos gusta.

¿Tiene algún sentido entonces el cambio de gabinete que todo el mundo está esperando?

Un cambio de gabinete que no incluya a alguno de los ministros clave no puede resolver nada, porque significa no cambiar de rumbo. Y los ministros clave claramente son los de Interior, Hacienda y Educación. Ellos son los que están conduciendo las principales reformas hoy día y por lo tanto si no hay cambios ahí y en esas reformas, entonces es sólo cosmético. Esos ministros se han comprometido con ella totalmente. En la reforma educacional Eyzaguirre ya se metió en este problema y ha sido muy leal con ella tratando de conducir una reforma educacional extraordinariamente difícil de implementar porque parte de un mal diagnóstico. Cuando se parte de un mal diagnóstico no se puede diseñar una reforma buena.

¿No es él quien puede redireccionar o ponerle marcha atrás a esa iniciativa?

Es muy difícil. Lo que pasa es que ponerle marcha atrás a la reforma educacional significaría, por ejemplo, decir “me olvido del tema de lucro en la educación escolar”, porque me está creando muchísimos más problemas que resolviendo cosas, porque me obliga a desguazar una industria que son todos los colegios particulares subvencionados. Pero eso sería renunciar a cuestiones que son muy fundamentales para él.

Pero en verdad eso no lo podría hacer ni este ministro ni otro.

Creo que no. Pienso que la única área donde podría haber algún tipo de rectificación, sin abandonar completamente las ideas, es quizás en Hacienda. Que llegue un ministro de Hacienda que esté dispuesto a seguir adelante con este programa, pero siendo un poco más activo en tratar de reactivar la economía, porque lo que uno ve del ministro de Hacienda es que no muestra perspectivas, proyectos, ideas que puedan sacar a Chile de la situación actual.

¿Es viable políticamente para la Presidenta moderar el rumbo de su Gobierno?

Hoy día el problema es más bien al revés. Al interior de la Nueva Mayoría (NM) los políticos, parlamentarios y partidos están en una posición más moderada que ella, porque ellos sí sienten el costo que significa este Gobierno en términos de su popularidad y de sus posibilidades de reelección. La reforma educacional, por ejemplo, le va a hacer un daño permanente a la izquierda chilena.

¿En qué sentido?

Porque el ninguneo y la forma en que se ha tratado a los padres y apoderados atenta contra su dignidad. Es una cosa demasiado básica de cada uno que te afecten la posibilidad de elegir el colegio dónde vas a poner a tus hijos. Hay gente que se ha empezado a dar cuenta de eso en la NM, como la Democracia Cristiana y Carlos Montes. Entonces esto que la Presidenta ha esgrimido de que las reformas son para darle más gobernabilidad a Chile es totalmente equivocado. Le daría más gobernabilidad a Chile que ella echara pie atrás en estas reformas y que las moderara, y hay cada vez más políticos de la NM que se están dando cuenta de eso. Así lo muestran las encuestas, la gente no quiere perder todo lo que ha ganado.

Por lo tanto, ¿el virar o no depende de ella y no ve que esté muy restringida por su coalición?

Así es. Ella partió de un diagnóstico muy equivocado de que Chile se había izquierdizado y no era así. Simplemente había demandas que son muy justas que tienen que ver con la excesiva carga para las familias para poder educar a sus hijos, pero no hay que confundirlas con que la gente quiere educación estatal. Ella trata de hacer algo que es virtualmente imposible, que es cambiar culturalmente a este país en 4 años. Hacerlo de manera tan abrupta conflictúa y tensiona mucho a la sociedad. Y como al final tiene las mayorías parlamentarias, lo que está haciendo es imponer y la reforma educacional es un caso muy claro de eso. Va a haber reforma educacional.

¿En los términos planteados por el Gobierno?

En esos términos y por lo tanto uno no podría decir, con un criterio de muy corto plazo, que fracasó en su reforma educacional. Pero efectivamente el gran fracaso de ella va a ser la reforma educacional, porque va a hacer retroceder en calidad,  y políticamente va a dañar muy fuerte a la izquierda por la insensibilidad que han mostrado en el tema.

Si su apuesta es que la reforma educacional va a salir casi tal cual, ¿desestima el rol moderador de la DC?

En los momentos decisivos, quienes encabezan la resistencia interna a la reforma en todos los temas importantes votan con la Presidenta. Estoy hablando de la DC y de Ignacio Walker que ha dicho cosas muy razonables, pero que ha votado de una manera distinta a como las ha planteado.

¿Y tampoco cambiaría nada si Camilo Escalona vuelve a la presidencia del PS y Gutenberg Martínez a la de la DC?

Eso es interesante, porque Gutenberg Martínez está claramente dispuesto a ir más allá que Ignacio Walker en cuanto a poner a la DC en una situación de más prestancia dentro de la NM, de hablar más fuerte dentro de la NM y de tratar de torcer algunas de las decisiones de la NM.

¿Y Escalona?

Su caso es un poco más complejo, porque hasta el momento su estrategia es hacerlo desde adentro del Gobierno y con la Presidenta. Camilo Escalona no ha renunciado a la idea de convencer a la Presidenta Bachelet de que ella se equivocó en el diseño de su Gobierno y que él puede ser una persona que le ayude a salir del problema político en que está.

¿Cree que la pueda convencer?

Él va a hacer el intento, pero no sé si lo va a lograr. Una de las muchas cualidades que tiene Camilo Escalona en política es la persistencia y a lo mejor consigue algo. A través de ambos actores, que van a llegar a la presidencia de sus respectivos partidos, tal vez podría haber algún tipo de rectificación, pero con una probabilidad baja.

Estancamiento económico

Si esto es así según su visión, ¿qué le espera al país en el resto del período de este Gobierno?

Le esperan años complejos. En lo fundamental esto no se va a modificar. Puede haber un cambio de gabinete menor, pero no un golpe de timón.

¿Qué implica eso en términos económicos y sociales?

Significa una economía estancada y una sociedad muy conflictuada a partir de estas reformas.

¿Cuándo habla de estancamiento económico se refiere a quedarse creciendo en torno a cuánto?

La media del mercado para el crecimiento de 2015 es 2,7% y ya hay gente que habla de menos que eso. Así, de momento, creo que los pronósticos para el próximo año se van a quedar en torno a 2,5% y vamos a ver cómo sigue, porque puede ser que en marzo o junio los expertos puedan decir que es 2%. Ese es un escenario difícil, porque implica que no crecen ni el empleo ni las remuneraciones, y con mayor desempleo.

¿Si crecemos al 2,5% se puede hablar de reactivación?

Cero reactivación. Si en 2014 crecimos 1,8% y en 2015 lo hacemos a 2% o 2,5%, eso no es reactivación.

El ministro de Hacienda asocia reactivación con su meta de crecer al menos 1 punto más en 2015 que este año.

Esa es una meta demasiado poco ambiciosa que se pone el ministro, cuando la base de comparación es 1,8%. Y aún así creo que no lo va a lograr.

¿Y ve ese mal comportamiento extendiéndose todo el período de Gobierno?

Hay un riesgo y ahí empieza a ser muy determinante la economía internacional. Lo de afuera puede inclinar la balanza en una dirección u otra. La verdad es que el panorama económico de Chile en los próximos tres años es bastante poco alentador. Las cifras están confirmando por todos lados que la economía chilena se encuentra completamente estancada.

Pero el Gobierno está haciendo intentos por retomar las confianzas con el mundo privado. ¿Considera que entienden bien con qué lógica funciona el empresariado y se mueve  la inversión?

Probablemente la Presidenta no, porque no es de ese mundo, pero la gente que tiene en los ministerios de Hacienda y Economía sí debieran entenderlo. No puedo creer que el ministro de Hacienda no entienda los mecanismos básicos de la economía. Más bien pienso que él ha hecho un renuncio al rol tradicional que han tenido los ministros de Hacienda en Chile, que es el rol de representar los efectos en la economía que tienen las medidas políticas que toma un Gobierno, y que a gente como Andrés Velasco le valió muchas críticas en el período anterior de Bachelet, porque en ciertas materias él insistió en mantener cierta ortodoxia económica.

La ortodoxia económica en este Gobierno parece estar desfondada, no hay, no existe. No hay nadie dentro del Gobierno que tenga poder, que esté dispuesto a jugar ese rol.

¿Esa es una de las razones por las cuáles usted considera que el ministro de Hacienda es un candidato a ser cambiado?

Tiene más probabilidades el ministro de Hacienda a ser cambiado, que el del Interior o el de Educación, pero no apuesto a que lo vayan a remover.

¿El ministro Arenas tiene hoy capital político para ayudar a la reactivación?

Yo creo que no.

¿Y la confianza del empresariado…?

Tampoco. Y no por una cuestión personal como se ha dicho. Los empresarios son lo más pragmático que hay. Esto se ha producido por el rol que ha jugado, por este renuncio del que hablé. Un ministro de Hacienda que va a Enade y que no se refiere a la situación macroeconómica del país es una cosa muy rara. Ahí está el renuncio.

Los empresarios se ha quejado mucho de un clima anti sector privado en la coalición gobernante. ¿Es así?

El giro ideológico que dio la Concertación hacia la NM tiene un elemento de eso. Por ejemplo, en Ricardo Lagos y en su entorno no hubo nunca complejos ni sentimientos antiempresariales. En cambio, en el entorno de la Presidenta Bachelet sí se siente un poco más eso.

Hay gente que cree que el Gobierno puede salvar la actual situación si logra destrabar proyectos de inversión y bajar el precio de la energía, pese a que las reformas sigan adelante tal cual.

Yo creo que hacer eso tiene algún efecto, pero es limitado. Esas respuestas no son todo lo rápidas ni eficientes que uno podría esperar. En cuanto a la energía, no me gusta que se baje el precio a la Kirchner, con un ministro que lo hacía amenazando al sector privado. Si es producto de una política energética de largo plazo, que efectivamente rebaja los costos de la energía, fantástico, pero lo otro es de muy corto alcance.

Si la economía se mantiene relativamente estancada, ¿cuánto va a poder avanzar este Gobierno en mejorar la distribución del ingreso?

Nada. Al revés, va a retroceder. Yo estoy convencido que al final de los cuatro años de Bachelet va a haber más desigualdad en Chile que la que había cuando ella comenzó. Que la distribución del ingreso va a ser peor y por eso va a terminar con una población muy frustrada respecto a lo que ella prometió. Y ojalá que no suceda, pero de pronto las tentaciones populistas afloran y ese es un peligro. Mucha gente cree que si al Gobierno de Bachelet le va mal entonces a la derecha le va a ir bien, pero eso no es necesariamente así.

FUENTE: Pulso.