Reproducimos la carta de la Economista Senior de LyD, Cecilia Cifuentes, publicada en El Mercurio.

En un contexto de remuneraciones reales crecientes y estancamiento de la actividad, el resultado más probable será un mayor desempleo, problema del que no se hace cargo este reajuste.
Por último, no puede dejarse de lado el hecho de que el reajuste de los empleados públicos es por lejos el programa de gasto más significativo del gobierno cada año, con un costo fiscal estimado de US$ 2.200 millones. El país hace un gran sacrificio en términos de recursos cada año para mantener el aparato estatal, sin que se perciba como contrapartida un esfuerzo creciente por parte del gobierno y sus funcionarios de entregar cada vez una mejor calidad de servicios públicos.