El proyecto de Ley de Presupuestos estima para 2015 un déficit efectivo de 1,9% del PIB y estructural de 1,1%, lo que sería un deterioro no menor respecto del resultado que dejó la administración anterior (déficit efectivo de 0,6% y estructural de 0,5% en 2013). "Es un hecho muy preocupante que este detrimento en el resultado se produce a pesar de la reforma tributaria, y de que aún no se implementan las reformas que justificaron el alza de impuestos", estima Cecilia Cifuentes, Economista Senior de LyD.

Desde una perspectiva de mediano plazo, tampoco podemos descartar que el supuesto de crecimiento de tendencia, establecido en 4,3%, sea nuevamente corregido a la baja si en 2015 se mantiene un comportamiento deprimido de la inversión, lo que a la luz de la situación actual es altamente probable.
"Por ende, el desafío de recuperar el equilibrio estructural en 2018 se ve complejo, considerando que en los próximos años se deberían sumar los recursos necesarios para las reformas estructurales", asevera la economista. Además el logro de esa meta involucra una moderación importante del crecimiento del gasto en 2016 y 2017 (5,3% promedio), años electorales ambos (¿podrá el gobierno reducir a la mitad el crecimiento del gasto en un contexto electoral y de bajo crecimiento económico?). En definitiva, aún cuando se mantiene una posición fiscal sólida, se está produciendo un deterioro preocupante, a pesar de una reforma tributaria que recauda un 3% del PIB.