REPRODUCIMOS LA CARTA DE CECILIA CIFUENTES, ECONOMISTA SENIOR DE LYD, PUBLICADA HOY EN LA TERCERA.

Es bueno recordar que estos proyectos no generan producción adicional, sólo reemplazan la caída natural de las minas en operación, por lo que el tema de costos es crucial. Esta alternativa de financiamiento no ayuda en términos de aclarar esas dudas, ya que los intereses de esa deuda los terminaremos pagando todos los chilenos con nuestros impuestos, independiente si los proyectos son buenos o malos para el país.
En ese sentido, parecería preferible que fuera la empresa la que se endeudara, ya que eso le genera la necesidad de obtener retornos para pagar las deudas, y cumple entonces con un criterio de mayor transparencia. Se ha argumentado que eso podría deteriorar su calidad crediticia. De ser así, lo más razonable sería entonces que buscara algún porcentaje de capital privado, ya que esa sí sería una prueba de blancura sobre la bondad de los proyectos en carpeta.