PROBLEMAS CON EL LÍMITE A LA REINVERSIÓN DE UTILIDADES

El sistema tributario chileno, al igual que la mayor parte de los sistemas aplicados en la OCDE, tiene un espíritu clarísimo: no es lo mismo –y no debe tributar de igual manera- la utilidad reinvertida que aquella retirada al bolsillo de los dueños.

Este norte se ha manifestado de distintas maneras en los diferentes países, a través de sistemas completamente integrados, parcialmente integrados, imputación parcial, y clásicos o desintegrados, pero siempre teniendo en mente, de una u otra forma, esta importante distinción.

En Chile nuestro sistema integrado reconoce de muy buena manera este principio, además de combinarlo con un impuesto progresivo (0% a 40%  ó 0%  a 35% tras la reforma) sobre los dividendos que finalmente se pague a los accionistas, cosa que un sistema desintegrado no logra hacer (pues el impuesto único sobre los dividendos en general es plano). En particular, mientras la utilidad este dentro de la empresa -o cadena de propiedad de la misma- esta solo pagará el impuesto de primera categoría con una tasa que tras la nueva reforma llegaría al 27% (mayor que el promedio OCDE).

Desde la Nueva Mayoría se critica esta práctica, pues se argumenta que solo responde al deseo de postergar el pago de los impuestos personales de los dueños o socios, y se sugiere que el sistema “…solo se aplicará a recursos destinados a firmas que acrediten actividades productivas, excluyendo así las sociedades de inversión”.

Este argumento, adolece de al menos dos graves problemas:

1- Se presta a la tremenda arbitrariedad y lógica de planificación central de entregar a alguna autoridad el rol de definir cuáles son las”empresas productivas” ¿Son solo los holding improductivos, o todas las empresas financieras? Y una vez que entras en este juego, ¿son todas la razones por las que retiene utilidad una empresa productivas o solo las que el regulador determine (más allá de los gastos rechazados). ¿Cuál es el nivel de caja considerado “productivo”? ¿Si la caja se maneja invirtiendo en instrumentos esto es improductivo?

Pero más grave aún:

2- Los argumentos desde la Nueva Mayoría parecen olvidar el real funcionamiento de una economía moderna. De obligarse a reinvertir todas las utilidades en la misma empresa, limitando el movimiento a través de la cadena de propiedad y/o a través del merado financiero, o pagando primero una tasa personal que llega al 40%, se condena a que la empresa donde se generó la utilidad financie prioritariamente sus proyectos (si es que tiene) independientemente de que existan otras alternativas mucho más rentables y beneficiosas en otro lugar de la cadena de propiedad. O por qué no, que la empresa a través del mercado de capitales directa o indirectamente financie los buenos proyectos de empresas que en el pasado simplemente no generaron tantas utilidades y por lo tanto no tienen sus propias ganancias para reinvertir. Es un hecho, las empresas tienen rendimientos decrecientes, luego mientras más limitaciones se pongan al flujo de utilidades retenidas desde una empresa a otra, más se incentiva que proyectos menos rentables, pero al interior de la misma empresa se financien en lugar de nuevos proyectos y nuevas ideas en otras empresas. Limitar este flujo de financiamiento no hace más que castigar las nuevas iniciativas dentro o fuera de grupos económicos, y favorecer que las grandes empresas sean aún más grandes, introduciendo distorsiones para que sean estas las que absorban negocios pequeños, en vez, de poder relocalizar recursos de manera eficiente gracias al mercado de capitales.

El verdadero problema a combatir es cuando alguien logra recibir  utilidad de las empresas para financiar su consumo personal sin tributar con sus impuestos personales, o disfrazar consumo personal como reinversión en la empresa. Esos son los verdaderos enemigos a combatir. Mientras las utilidades pasadas sigan financiando proyectos nuevos o viejos al interior de la empresa que las género u otra, no hay problema alguno y no se está haciendo otra cosa más que financiar el desarrollo del país.