
"En todo caso, se trata de una buena señal en un escenario en que el modelo de concesiones en algunos ámbitos ha sufrido cuestionamientos desde la actual administración, como es el caso del sector salud", explica José Francisco García, Coordinador de Políticas Públicas de LyD.
Construir sobre la experiencia avanzada en más de dos décadas es positivo. Para García, la actual administración debiera no sólo dar continuidad a la cartera de proyectos heredada del plan anterior, sino también avanzar sobre las mejoras que quedaron en ámbitos micro: la optimización de los contratos existentes (al que se incorporaron condiciones de servicio), mayores elementos de transparencia y competencia en los procesos de modificación de los contratos existentes en la incorporación de nuevas obras, mayores exigencias respecto de la aplicación de condiciones financieras, entre otros. Todo lo anterior, no sólo con beneficio al interés fiscal, sino acorde a los estándares de usuarios cada vez más exigentes.

Asimismo, es necesario repensar el esquema de incentivos y procesos respecto de las iniciativas privadas, que a comienzos de la década pasada tuvieron un gran auge y luego decayeron notoriamente. Finalmente, el Coordinador de Políticas Públicas señala que buena parte de las energías deberán centrarse en las denominadas "concesiones de segunda generación", esto es, en la denominada infraestructura social, siendo ahora clave poner mayor énfasis en la innovación, y ampliar el modelo de concesiones hacia los servicios y las necesidades de las personas que exigen hoy día una mejor calidad de vida, considerando nuevas áreas como parques, estadios, transporte, recreación, etc.