REPRODUCIMOS LA CARTA DE CECILIA CIFUENTES, ECONOMISTA SENIOR DE LYD, PUBLICADA EN LA SEGUNDA.

No se trata solo de establecer un impuesto discriminatorio, ineficiente y con visos de inconstitucionalidad para pagar una deuda jurídicamente inexistente. De mayor gravedad es la determinación de paralizar los puertos durante 1,5 horas al día (media hora por turno), lo cual al sumarse los tiempos de desplazamiento, paralización e iniciación de faenas, significa 4,5 horas menos de productividad diaria, una caída en torno a un 20%.
Además, los trabajadores portuarios obtendrían, a través de presiones ilegítimas de algunos sindicatos, condiciones de jornada que no existen en otros sectores, lo que sentaría un precedente muy complejo para toda la actividad productiva.
Aún estamos a tiempo de evitar un daño irreversible al crecimiento.