UNIVERSIDADES ESTATALES ¿SE JUSTIFICA SU CREACIÓN?

La semana pasada el Gobierno ingresó el proyecto de ley que crea dos nuevas universidades estatales para la región de O´Higgins y Aysén. Esta iniciativa forma parte de una serie de anuncios que hizo la Presidenta Bachelet  y que apuntan a aumentar la participación del aparato estatal en la educación. En efecto, este proyecto se suma a la iniciativa que crea la figura del administrador provisional y de cierre en las instituciones de educación superior y al proyecto que pone fin a la selección, el lucro y el financiamiento compartido (que incluye la compra de colegios por parte del Estado).

"Si bien, parece razonable tomar medidas para enfrentar la ausencia de oferta de educación superior en ciertos lugares del país, son cuestionables los medios y argumentos que se plantean para solucionar este problema. En este sentido, uno de los argumentos esgrimidos en el proyecto de ley para la creación de estas instituciones consiste en la necesidad de fortalecer las instituciones de educación superior del Estado", advierte Constanza Hube, investigadora del Programa Legislativo de LyD.

Son muchas las dudas que este planteamiento genera: ¿Por qué fortalecer las instituciones de educación superior del Estado respondería a una verdadera necesidad o prioridad? Y ¿Por qué dicho fortalecimiento podría ser una meta deseable en materia de educación superior? En este contexto, vale la pena recordar que el aumento de la oferta educacional privada fue la que permitió un mayor acceso a la educación superior. En efecto, en el año 1960, sólo 25 mil alumnos cursaban alguna carrera de pregrado, de los cuales el 65% asistía a universidades públicas. Hoy, son más de un millón doscientos mil alumnos los que asisten a las distintas instituciones de educación superior (Universidades, Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales), y sólo el 28% asiste a universidades del CRUCH (entre las cuales hay 9 universidades privadas).

"Otro punto relevante tiene que ver con la viabilidad de estas medidas. En el proyecto se plantea por ejemplo que la creación de la universidad de la Región de O´Higgins se justifica por la considerable “fuga de talentos” hacia otras regiones. La iniciativa señala que el 90% de los mejores puntajes de la PSU de la región de O´Higgins postula a las universidades del CRUCH en la Región Metropolitana. "Sin perjuicio de lo anterior, no queda claro cómo la creación de una nueva universidad estatal podría cambiar esta realidad. No se logra justificar en esta iniciativa, de qué manera los mejores alumnos de la Región de O´Higgins preferirían asistir a una universidad estatal sin prestigio ni tradición frente al costo alternativo de trasladarse a universidades que sí cumplen con estas características en la Región Metropolitana", opina Constanza Hube.

Sin perjuicio de lo anterior, lo más relevante tiene que ver con la calidad. ¿Qué garantiza que estas instituciones entregarán educación de calidad? En este sentido es pertinente tener presente que el promedio de años de acreditación de universidades estatales es de 4 años y que sólo 3 de las 10 mejores universidades son estatales (2 de ellas se encuentran en Santiago). Por lo anterior - a juicio de la abogada- bien vale la pena replantearse la idea de destinar recursos públicos a crear nuevas instituciones, cuando parece necesario enfocarse en mejorar la calidad de la universidades estatales que existen actualmente.

Este tipo de proyectos parten de una premisa equivocada, que es creer que por ser del Estado es bueno. Al Gobierno se le ha olvidado que es el Estado el que tiene que estar al servicio de la persona y no al revés.