A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA CARTA DE CECILIA CIFUENTES, ECONOMISTA SENIOR DE LYD, PUBLICADA EN EL MERCURIO.

El corolario es simple, reajustes que vayan más allá de lo que la economía puede sostener son “pan para hoy y hambre para mañana”.
Si bien pareciera que en esta oportunidad el compromiso no quedaría establecido por ley, es importante tener presente que los niveles de salario mínimo deben establecerse en consideración del entorno macroeconómico en que regirán, lo que es imposible de prever con una antelación de dos o más años.