A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA CARTA DE SUSANA JIMÉNEZ, ECONOMISTA SENIOR DE LYD, PUBLICADA EN LA TERCERA.

Así, por ejemplo, la electricidad será al menos 2% más cara por el impuesto a las emisiones, los servicios regulados como el agua potable sufrirán alzas de hasta 6% por el aumento del impuesto corporativo, los arriendos se verán encarecidos producto del mayor costo de la vivienda (por el menor beneficio tributario a la construcción, cambios al hecho gravado y mayor restricción al crédito hipotecario), y las bebidas y alcoholes verán elevado su precio por el mayor impuesto específico.
A ello se suma el efecto en los distintos productos y servicios, derivado del incremento de la cadena de costos (como la energía eléctrica) y del alza impositiva general, que más temprano que tarde será traspasado, al menos parcialmente, al precio pagado por los consumidores.
En definitiva, la reforma tributaria les pega a todos, incluso a los grupos socioeconómicos más vulnerables.