PARTIDOS POLÍTICOS: LAS REFORMAS PENDIENTES

En el centro del debate respecto a las reformas polĂ­ticas se encuentra la situaciĂłn vigente de nuestro sistema de partidos polĂ­ticos. Tras la aparente solidez reflejada en patrones de votaciĂłn relativamente estables por aĂąos, emergen indicios de fragmentaciĂłn, dĂŠficit de legitimidad ciudadana y ausencia de mecanismos de participaciĂłn interna para la toma de decisiones y resoluciĂłn de controversias. La pregunta central es cĂłmo, a partir de un diagnĂłstico compartido respecto de la fatiga de nuestro ordenamiento partidario, surgen alternativas y propuestas que permitan revitalizar la canalizaciĂłn de demandas y la representaciĂłn de intereses mediante la vĂ­a partidaria.

Las formas de aproximación ciudadana hacia el sistema político indudablemente cambian a través del tiempo. La experiencia reciente pone de manifiesto que el esquema ofrecido por las visiones minimalistas de la democracia se ven sobrepasadas por nuevas expresiones políticas que imponen exigencias adicionales al sistema político. Fenómenos como la desafección ciudadana y el aumento generalizado de los niveles de abstención electoral a escala trasnacional, son sólo reflejos del acontecer de nuestra democracia (Bellamy, 2010). Sin ir más lejos, el semanario The Economistpublicó recientemente (2014) un ensayo titulado "What’s gone wrong with democracy" en el cual se ahonda en el fenómeno de la desilusión con la política, planteando la pregunta de por qué las democracias contemporáneas muestran señales evidentes de pérdida de impulso.

En la misma línea, ya en la esfera nacional, la última Encuesta Bicentenario Adimark 2013 muestra que el 98% de los encuestados declara no pertenecer a un partido político. Sólo un 20% de ellos piensa que los partidos políticos favorecen a la democracia (paradójicamente ubicåndose en la última ubicación de todas las instituciones de la lista), y un 43% expresa que la debilita, la opción mayoritaria dentro del total de instituciones (Ver Gråfico N° 1). A su vez, un 74% de los encuestados indica que confía "poco y nada" en los parlamentarios en general, aunque dicha desconfianza disminuye significativamente cuando se contrasta con la percepción que tiene respecto de su parlamentario. Para el caso de la Encuesta CEP, la tendencia es similar. Los partidos políticos tienen los niveles mås bajos de confianza institucional del catålogo de instituciones con un 8% para 2013.

Tras el ingreso en 2013 del proyecto de ley que modifica la Ley 18.603 OrgĂĄnica Constitucional de los Partidos PolĂ­ticos (BoletĂ­n 8937-06) durante el mandato del ex Presidente SebastiĂĄn PiĂąera, se abriĂł el debate respecto a una serie de tĂłpicos contenidos en la discusiĂłn sobre la legislaciĂłn de partidos polĂ­ticos tales como transparencia, su democracia interna, su constituciĂłn y disoluciĂłn. La instalaciĂłn de un nuevo Gobierno, como la apariciĂłn de nuevos referentes con pretensiones partidarias harĂĄ que inevitablemente resurja un tema que a todas luces parece relevante en la configuraciĂłn institucional de nuestro sistema polĂ­tico. Sin embargo, parece pertinente que las reformas se hagan sobre la base de principios y orientaciones que logren equilibrar la generaciĂłn de mayores niveles de oxigenaciĂłn a nivel de la configuraciĂłn partidaria con la estabilidad institucional que un paĂ­s en el nivel de desarrollo como el de Chile requiere.

 

Partidos como instituciones inclusivas

Las instituciones políticas importan, y mucho. Esa es la reflexión de los estudios neoinstitucionalistas que han develado que ciertos arreglos a nivel de instituciones políticas inciden en el tránsito de las naciones hacia el desarrollo. El reciente estudio de Daron Acemoglu y James Robinson “Why nations fail” (2013) es una buena muestra de que el desarrollo económico de los países puede ser -en gran parte- explicado por los efectos que determinadas instituciones políticas generaron al interior de las sociedades.

Los autores argumentan que la existencia de un tipo particular de instituciones, denominadas por ellos como "instituciones polĂ­ticas inclusivas", permiten que el poder se distribuya de manera razonable dentro de un determinado orden social. Lo anterior se da al imponer deberes y derechos, garantizando procesos conocidos por todos los miembros del juego polĂ­tico, y exponiĂŠndose al escrutinio ciudadano frente a su toma de decisiones. La diferencia entre este tipo de instituciones polĂ­ticas explica, en palabras de los autores, cĂłmo paĂ­ses con caracterĂ­sticas culturales, climĂĄticas y geogrĂĄficas similares poseen una proyecciĂłn divergente en el tiempo en lo que concierne a su desarrollo.

Bajo este prisma los partidos polĂ­ticos cumplen una labor esencial en el desarrollo de los paĂ­ses. Por definiciĂłn los partidos agregan intereses y los canalizan por los medios institucionales formales que el proceso polĂ­tico impone. Cuando ĂŠstos se encuentran deslegitimados, la canalizaciĂłn de demandas polĂ­ticas se realiza por instancias alternativas como los liderazgos personales, los grupos de presiĂłn, o la "calle". Si bien las anteriores instancias son legĂ­timas para el accionar de toda democracia, la generaciĂłn de un debate polĂ­tico responsable, con una mĂ­nima orientaciĂłn ideolĂłgica y con el aval de instituciones y referentes que respalden determinadas posturas sĂłlo es posible mediante el rol que ejercen los partidos polĂ­ticos. De ahĂ­ la pregunta central respecto a la situaciĂłn de nuestros partidos hoy: ÂżSon instituciones razonablemente inclusivas?

 

Democracia interna: Un nuevo estĂĄndar

La experiencia muestra que los eståndares de participación e involucramiento en la toma de decisiones intra partidarias han ido mutando en los recientes aùos. En Chile, los partidos políticos son asociaciones voluntarias, dotadas de personalidad jurídica de derecho privado. Conforme a lo anterior se le conceden ciertos mårgenes de autonomía para que de este modo, como consagra la normativa, "la organización y el funcionamiento de cada partido político se regirån por sus propios estatutos" (Art. 22), exigiendo una institucional base de una Directiva  Central, un Consejo General, Consejos Regionales y un Tribunal Supremo. La legislación vigente no establece principios orientadores en la línea de introducir elementos de democracia interna, ni mecanismos de resolución de controversias. De ahí que el trånsito hacia la introducción de pråcticas de democratización plena -por ejemplo, bajo la regla un militante un voto- sean relativamente nuevas y de lenta masificación en la tradición partidaria nacional.

La pregunta de fondo es si debe la legislaciĂłn inducir a un catĂĄlogo de prĂĄcticas democrĂĄticas a las agrupaciones partidarias. Probablemente no, lo cual no obsta a que sĂ­ se puedan introducir elementos que permitan la formalizaciĂłn de instancias de deliberaciĂłn periĂłdicas tanto a nivel central como en regiones, un estĂĄndar de periodicidad en la renovaciĂłn de cargos de la conducciĂłn partidaria y elementos de integraciĂłn territorial -regiones- para la conformaciĂłn de su directiva, para el caso de partidos nacionales. Por otra parte, mediante legislaciones complementarias pero relacionadas a la vida partidaria tales como la Ley 20.640 que establece el sistema de elecciones primarias para la nominaciĂłn de candidatos, se podrĂ­a desconcentrar la facultad de decisiĂłn respecto a la realizaciĂłn de primarias desde Ăşnicamente el Consejo General a instancias de representaciĂłn regional, o por la vĂ­a de la recolecciĂłn de firmas de militantes. Bajo el prisma de la autorregulaciĂłn del mercado polĂ­tico de facto muchas organizaciones estĂĄn desarrollando prĂĄcticas que se integran en la lĂłgica de la descentralizaciĂłn y la mayor preponderancia del rol de sus militantes.

La coyuntura respecto a los sistemas de reemplazo parlamentario, es tambiĂŠn otro ejemplo de cĂłmo la mĂĄxima de la devoluciĂłn de poder hacia los militantes es parte de este nuevo estĂĄndar, en direcciĂłn hacia la conformaciĂłn de partidos polĂ­ticos mĂĄs inclusivos, donde sus militantes sientan que pueden tomar decisiones relevantes para la conducciĂłn partidaria, castigando o premiando a sus dirigentes, y asumiendo responsabilidades en lo que concierne a la vida polĂ­tica de la agrupaciĂłn. En definitiva, mayores niveles de inclusividad.

 

OxigenaciĂłn del sistema: Costos de transacciĂłn, barreras de entradas y fragmentaciĂłn

La normativa vigente sobre partidos polĂ­ticos ha sido cuestionada por imponer umbrales para la conformaciĂłn de partidos demasiado exigentes en cuanto a nĂşmero de firmas (0,5% de los electores que hubiere sufragado en la Ăşltima elecciĂłn), dando forma a un proceso costoso, dado que ĂŠstas deben ser legalizadas ante notario o un oficial del Registro Civil. En esta materia se podrĂ­a avanzar hacia la disminuciĂłn de los costos de transacciĂłn vinculados al proceso. En primer lugar, como indicaba el proyecto de ley (BoletĂ­n 8937-06) parece pertinente que los funcionarios habilitados del Servicio Electoral puedan suplir el rol que ejercen los notarios, cuando dicho sea de paso, a partir del caso "falsos militantes" el rol de ĂŠstos como ministros de fe en el proceso polĂ­tico ha sido altamente cuestionado.

Por otra parte, la normativa posee un sesgo regionalista, que no necesariamente debe ser visto desde una Ăłptica negativa. El ĂŠnfasis regionalista estĂĄ dado por un status diferente para conformaciĂłn y disoluciĂłn de partidos cuando ĂŠstos corresponden a zonas geogrĂĄficamente contiguas (tres regiones). Consideramos que no se debe alterar esta visiĂłn en cuanto la conformaciĂłn de agrupaciones polĂ­ticas desde la perspectiva local serĂĄ un fenĂłmeno creciente y que sintoniza con el discurso de descentralizaciĂłn de la toma de decisiones muy propio de democracias consolidadas.

Por último, consideramos que no se debiera modificar la cláusula de disolución del requerimiento del 5% de la votación en la elección de Diputados. Ésta es un dispositivo contra la fragmentación del sistema de partido que está presente en otras democracias consolidadas y previene la difícil combinación que se da cuando coexiste un sistema presidencialista con un sistema de partidos fragmentado.

 

Financiamiento

Con el objeto de robustecer a las instituciones partidarias se puede pensar en fĂłrmulas de financiamiento pĂşblico a los partidos polĂ­ticos, siempre y cuando estĂŠn vinculadas a ciertas contraprestaciones tales como el fomento de "buenas prĂĄcticas" en materia de democracia interna, fomento a la participaciĂłn femenina o formaciĂłn de cuadros polĂ­ticos. Sin embargo, dicho financiamiento no podrĂ­a superar un umbral mĂĄximo del 10% del total de su financiamiento, para resguardar la sana autonomĂ­a e independencia estatal. Por otra parte, como un incentivo a las agrupaciones nuevas, se podrĂ­a pensar en un sistema de "matching fund" o de subsidio condicionado al ingreso de militantes nuevos. En este debate es importante tener presente que Chile no debe perder su esquema de financiamiento mixto (el aporte estatal a los partidos se da en la prĂĄctica a travĂŠs de las campaĂąas), puesto que permite el involucramiento de la sociedad civil y particulares con la polĂ­tica.

Al respecto resulta interesante la Ăşltima resoluciĂłn de la Corte Suprema Norteamericana que, bajo el argumento de la libertad de expresiĂłn, ha puesto fin a los lĂ­mites que la ley electoral imponĂ­a a los donantes individuales. En esta misma lĂ­nea, y como contraparte a las visiones maximalistas que abogan por un sistema que erradique toda fĂłrmula de financiamiento privado a la acciĂłn polĂ­tica, parece pertinente clarificar que a partir de la base de datos mundial sobre financiamiento electoral del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) sĂłlo el 22% (36 paĂ­ses) prohĂ­ben las donaciones de empresas, el 55% (74 paĂ­ses) no limita los montos de las donaciones a los partidos polĂ­ticos ni a los candidatos(as). Y, finalmente, apenas 29% (49 paĂ­ses) limita la cantidad de dinero que los partidos tienen permitido gastar (IDEA, 2013).

 

Conclusiones

Nuestra democracia atraviesa por una coyuntura crucial en tĂŠrminos de la realizaciĂłn de ajustes que permitan mayores niveles de inclusividad a nivel de sus partidos polĂ­ticos. El descrĂŠdito generalizado hacia estas agrupaciones puede ser revertido mediante reformas que introduzcan incentivos en la lĂ­nea de permitir un mayor nivel de involucramiento a travĂŠs de la devoluciĂłn de poder hacia los militantes, y la institucionalizaciĂłn de un catĂĄlogo de buenas prĂĄcticas en la lĂ­nea de generar nuevas condiciones que permitan revitalizar la vida partidaria.

En segundo tĂŠrmino, y atendiendo a una razonable demanda por oxigenaciĂłn de nuestro sistema de partidos, parece pertinente reducir costos de transacciĂłn asociados a la conformaciĂłn partidaria. Sin embargo, teniendo siempre presente que la eliminaciĂłn de toda clĂĄusula de entrada representa un costo en tĂŠrminos de la potencial fragmentaciĂłn del sistema de partidos, que sabemos, no parece deseable a la luz de nuestro sistema presidencialista.

Por Ăşltimo, es posible pensar en fĂłrmulas que otorguen una cuota de financiamiento estatal a las agrupaciones partidarias, siempre y cuando, sea acotado para -de este modo- resguardar la autonomĂ­a, y sea asociado a contraprestaciones tales como la formaciĂłn ciudadana, la institucionalizaciĂłn de prĂĄcticas de democracia interna y el fomento a la participaciĂłn femenina. En la misma lĂ­nea, para propender a la renovaciĂłn de cuadros, se podrĂ­a pensar en una fĂłrmula de "matching funds" para incentivar con recursos econĂłmicos la inclusiĂłn de militantes jĂłvenes.

Finalmente, respecto a los principios orientadores de la estructura del financiamiento polĂ­tico, consideramos que es indispensable mantener el sistema mixto de financiamiento, permitiendo y tambiĂŠn estimulando el financiamiento privado. Lo anterior va en la lĂ­nea de la regulaciĂłn de las democracias consolidadas en la experiencia comparada.

A luz de estas reformas orientadas por el principio de inclusividad polĂ­tica, consideramos que es posible revitalizar el rol y el posicionamiento de nuestros partidos polĂ­ticos en la esfera pĂşblica.

 

Referencias

 

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