A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA CARTA DE NATALIA GONZÁLEZ, DIRECTORA DEL PROGRAMA LEGISLATIVO DE LYD, PUBLICADA EN EL MERCURIO.

El Presidente de la Comisión y las mayorías que hoy imperan no dieron cabida a que se discutieran por separado los diversos numerales que componen cada uno de los muchos artículos del proyecto. De esta manera, los profundos cambios que el proyecto efectúa a la Ley de Impuesto a la Renta y que se contienen en más de 50 numerales, se votaron como un conjunto indivisible en menos de 8 horas. Así, los parlamentarios aprobaron en solo dos sesiones pasar de una base percibida a una atribuida en los impuestos personales; algunos de los mayores impuestos que afectarán a los bienes raíces y a la clase media; profundos cambios a la tributación de las inversiones de Chile en el extranjero cuando son controladas por una entidad chilena; cambios a las normas sobre gasto rechazado; el tratamiento de la depreciación instantánea; los cambios al régimen de rentas presuntas; cambios a la tasa y base imponible de los impuestos personales; normas de retención y normas sobre termino de giro. Otro tanto ocurrió con los cambios a la Ley del IVA y con los profundos cambios que se proponen al Código Tributario que, entre otros, otorgan un inmenso poder al SII sin los contrapesos adecuados.
La ciudadanía espera que el debate de los proyectos de ley se dé efectivamente en el Congreso y que si el Ejecutivo presenta indicaciones, los parlamentarios tengan a lo menos tiempo suficiente para conocerlas y estudiarlas antes de votar los artículos en que inciden, cuestión que no sucedió en esta etapa.