La Presidenta recién asumida anunció ayer el envío al Congreso del proyecto que crea el "Aporte permanente de marzo y la restitución del bono invierno", que consta de una ayuda de 40 mil pesos por carga.
Al respecto, queremos enumerar 6 razones de por qué la medida no nos parece positiva.
1.EXISTEN OTRAS FORMAS DE AYUDAR A QUIENES MÁS LO NECESITAN
A pesar que durante los últimos gobiernos los bonos extraordinarios presentados han ido en aumento, no es la forma más adecuada de ayudar a los que más lo necesitan, ya que no resuelve el problema de fondo de las familias.
De acuerdo al informe financiero del proyecto de ley de esta iniciativa, el costo de este bono sería de $ 162.660 millones de pesos o aproximadamente US$ 285 millones. A partir de esto, es importante mostrar que existen otras formas bastante más eficientes de gastar estos recursos, que además representan el 25% de la reforma tributaria que se aprobó a fines del año pasado. A modo de comparación, el Gobierno gasta US$ 300 millones al año en capacitación laboral, siendo esta una política mucho más efectiva para permitir mejorías de ingreso permanentes. La reforma de la ley de salas cunas, en un esquema de financiamiento estatal para los sectores de bajos ingresos también tendría un costo de US$ 200 millones y permitiría que las mujeres puedan acceder en mejores condiciones al mercado laboral. A su vez, este gasto permite financiar todo el gasto social asociado a la extrema pobreza (el programa Ingreso Ético Familiar cuesta aproximadamente US$ 260 millones sin considerar el bono a la mujer trabajadora). ¡Los recursos estatales son escasos y hay mucho mejores maneras de invertir en las personas!
2. INCENTIVOS Y EL PROBLEMA DE FONDO
Un bono permanente genera incentivos incorrectos desde el punto de vista de superación de la pobreza, en el sentido de que sólo lo reciben quienes acreditan ingresos escasos, desincentivando el trabajo. Un examen riguroso de los fundamentos conceptuales de un programa como el Ingreso Ético Familiar (IEF) sugiere que se deben entregar herramientas y apoyo integral a las familias para que sean capaces de superar esta condición por sus propios medios. De esta forma, promover el empleo y mejores ingresos. Este tipo de trasferencias extraordinarios o permanente, lesionan los incentivos de generar autónomamente sus recursos.
3. BONO PERMANENTE: RIGIDIZA POLÍTICA FISCAL
Desde el punto de vista macroeconómico, sí se entrara de lleno en un ciclo recesivo -lo que podría ocurrir de acuerdo a lo señalado por el propio Ministro de Hacienda-, podría resultar recomendable una política expansiva, con elementos positivos como subsidios al empleo (o menos recomendables como bonos). Sin embargo, la economía es cíclica y a futuro podríamos encontrarnos en una situación de exceso de gasto y así, la entrega de este bono iría en sentido contrario a lo recomendable bajo dicho escenario.
El problema entonces radica en que un bono permanente introduce aun más rigideces a la política fiscal, lo que le impide ser realmente efectiva y trabajar de manera coherente con la política monetaria que el Banco Central estime, cuando sea necesario.
Lo anterior toma mayor relevancia si se considera que hace tan solo algunos días, el Ministro de Hacienda Alberto Arenas señaló que "el nuevo gobierno recibe una herencia de la actual administración de una economía desacelerada, una herencia de un crecimiento bajo, las cifras así lo indican", por lo que "la reforma tributaria estará en el Congreso en los primeros cien días, y la reforma tributaria nos da responsabilidad con la ciudadanía y con responsabilidad fiscal. Es tan importante porque Chile demanda una reforma estructural en educación, y ello conlleva invertir en formación"[1].
4. BONO PERMANENTE: DISCRECIONALIDAD Y CLIENTELISMO
Al entregarse un bono de forma permanente, este beneficio comenzara a ser consideradas en las decisiones de consumo de dichas familias, pasando a ser así no sólo esperada, creándose una verdadera dependencia a esta política asistencialista del Estado y por lo tanto dando pie al clientelismo.
A su vez, deja cierto grado de arbitrariedad al monto y población objetivo de esta transferencia.
5. AUMENTA LA DEPENDECIA AL ESTADO
A este respecto, es importante evaluar cuál debiera ser el real objetivo detrás de una política social que tiene como fin superar de forma definitiva con la pobreza o paliar con los malos niveles de bienestar que presenta la población. Hacer a las personas más dependientes de la ayuda del Estado, no solo las hace más vulnerables al tipo de política social que el gobierno de turno quiera implementar, sino que también no soluciona su situación de falta de ingresos. Es importante cuestionarse que herramientas se deben entregar para promover la generación de recursos de forma autónoma de estas familias.
6. NO SE EVALUA
Los bonos extraordinarios por su defecto no tienen evaluación. Con esto, no es posible determinar si tuvo efectos, a diferencia de los recursos destinados a otros programas sociales que si poseen objetivos claros y resultados cuantificables.
[1] http://www.latercera.com/noticia/negocios/2014/03/655-568065-9-alberto-arenas-e-imacec-nuestro-gobierno-recibe-como-herencia-una-economia.shtml