En línea con las expectativas del mercado, el Consejo del Banco Central optó por una nueva rebaja (25 puntos base) tras los dos meses de pausa que siguieron a los anteriores recortes de octubre y noviembre.
“Esta nueva disminución naturalmente responde al marcado menor dinamismo que ha mostrado nuestra economía especialmente en la segunda mitad de 2013 (ver cuadro 1), y que a futuro pareciera continuar incluso de manera más pronunciada. Basta ver cómo las proyecciones de crecimiento para 2014 de los mayores Bancos e Instituciones Financieras han ido sistemáticamente cayendo”, explica Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD.
El economista señala que: “Si bien hasta ahora la mayor parte de la caída en la demanda interna se explica por una marcada baja en la inversión (ver cuadro 2) la que de acuerdo a los indicadores coyunturales que conocemos para inicios de 2014 aún continua, se deben considerar los recientes –y esperables- signos de un consumo menos dinámico, el cual había sido motor de la economía local, de la mano de un merado laboral aún robusto pero que empieza a mostrar mayor holgura. Por ejemplo, a través de un menor crecimiento de las remuneraciones reales”.
“A este contexto local se le suma un mundo desarrollado que se espera retome la senda del crecimiento –de hecho el Fondo Monetario Internacional aumentó sus perspectivas de crecimiento-, pese a algunos resultados mixtos en los últimos datos dados a conocer, y cuya inflación aún se mantiene a raya, lo que da para pensar que las políticas monetarias sumamente expansivas que han adoptado tomarán aún tiempo en ser retiradas. Como contraparte la volatilidad y la salida de capitales, con la consiguiente depreciación de sus monedas, ha sido la tónica de las economías emergentes. En el caso chileno si bien la composición del déficit de cuenta corriente es más favorable que el de otras economía emergentes, al poseer un mayor componente de Inversión Extranjera Directa y Menos Cartera, de todas formas se ha sentido el cambio en el precio del dólar (y menos pero también en otras monedas), todo esto naturalmente de la mano de la reducción en la brecha de tasas entre Chile y EEUU”, indica Francisco Klapp.
Por otra parte, el investigador explica que con los antecedentes expuestos, y considerando que las expectativas de inflación de los privados para los próximos 24 meses -por ejemplo reflejadas a través de la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) y la Encuesta de Operadores Financieros (EOF)- se encuentran ancladas en el centro del rango meta del central, es que el mercado anticipaba una rebaja en la tasa rectora (ver cuadro 3). “Más aun, los agentes anticipan otra rebaja de 0,25 pb dentro del año, la que se mantendría por algún tiempo de acuerdo a la EEE y la EOF”, señala.
Para concluir el economista expresa que: “Esta percepción de que hacia adelante vendría un nuevo recorte de tasa es consistente con el sesgo expansivo, aunque siempre cauto, incluido en el último comunicado del Banco Central donde se plantea: ‘El Consejo estima que en los próximos meses podría ser necesario agregar un mayor estímulo monetario para asegurar que la inflación proyectada se ubique en 3% en el horizonte de política. Con todo, cambios futuros en la TPM dependerán de las implicancias de las condiciones macroeconómicas internas y externas sobre las perspectivas inflacionarias’.”
[1]Variación porcentual del promedio trimestral móvil anualizada y desestacionalizada.


