Por estos días, seis compatriotas representan a nuestro país en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014, y los resultados preliminares muestran que es bastante complejo que Chile pueda posicionarse en el medallero. Un hecho que no llama la atención, puesto que jamás en esta competencia se ha logrado una presea e incluso los triunfos de los deportistas del hemisferio sur son muy escasos. Sin embargo, cabe destacar que, en esta oportunidad y por primera vez, participaremos en cuatro disciplinas diferentes. La coyuntura en la competencia que se lleva a cabo en Rusia permite volver a pensar algunos de los desafíos y dilemas que enfrenta el nuevo Ministerio del Deporte.
Cuando se debatía la necesidad de crear una cartera exclusiva del deporte, se planteaba que el objetivo era separar la actividad física de los vaivenes políticos (por ello no tenía sentido mantener al Instituto Nacional del Deporte en el Ministerio Secretaría General de Gobierno). La nueva institución debía apoyar el deporte de alto rendimiento, incentivar la actividad física masiva de la población, disminuir el sedentarismo y fomentar la construcción y desarrollo de infraestructura deportiva.
“Durante la tramitación del proyecto de ley, tuve el privilegio de exponer en la comisión respectiva del Senado, señalando que no existía una correlación clara entre un Ministerio del Deporte y los resultados olímpicos, sudamericanos e incluso índices de sedentarismo. Recuerdo especialmente de esa ocasión, la intervención del Senador del Movimiento Amplio Social (MAS) Alejandro Navarro, quien señaló que Chile debía seguir la senda de países como Cuba y China en materia de institucionalidad deportiva. Lo paradójico era que ambos países no poseen una cartera deportiva”, explica Álvaro Bellolio, Coordinador del Programa de Sociedad y Política de LyD.
Ahora bien, con la nueva institucionalidad en pleno funcionamiento, la nueva administración nominó a la psicóloga Natalia Riffo para encabezar el ministerio, quien es cercana al MAS. La futura autoridad ha planteado que "la relación con el deporte no es sólo ser deportista, sino también estar con la ciudadanía, con el barrio", señalando a los medios que el foco de su gestión estará centrado en masificar la actividad física y no el alto rendimiento, aún cuando durante su administración estarán los Juegos Suramericanos de Santiago 2014 y para el 2015 el Mundial Sub 17 masculino y la Copa América, entre otros.
Si lo anterior se materializa, Bellolio explica que se volverá a debatir en torno al sentido último del Ministerio del Deporte y qué políticas y programas debe priorizar la nueva administración. “Por un lado tendrán que definir si apoyan al alto rendimiento, estableciendo modelos a seguir para las nuevas generaciones, además de posicionar a Chile como una potencia deportiva, con buenos resultados en Juegos Olímpicos y competiciones sudamericanas; o bien, velan por las externalidades positivas que produce el masificar el deporte en la población, generando ciudadanos con menores índices de sedentarismo y menores necesidades de atención de salud debido a los problemas que causa la falta de ejercicio”, comenta.
Es por esto que el Coordinador del Programa de Sociedad y Política de LyD plantea que sin resultados para mostrar en alto rendimiento en la posición internacional en este ámbito, uno puede preguntarse si realmente la necesidad del ministerio pasa más como un ente coordinador, tal como sucede en Estados Unidos. En dicho país a pesar de no tener un ministerio el Estado intermedia entre la ciudadanía y los deportistas; crea un respaldo en los estadounidenses a través de sus figuras deportivas y facilita las alianzas público privado; establece canales y lazos entre las escuelas, establecimientos de educación superior y ligas profesionales, generando reglas para el nivel amateur y una profesionalización de la actividad deportiva al avanzar al siguiente nivel.
“No hay una receta única para las políticas en esta materia y existe consenso en que el deporte es positivo para el desarrollo de una sociedad. Sin embargo, al analizar la evidencia comparada, parece más relevante el fomentar el deporte desde la ciudadanía y generar las alianzas público privadas para apoyar a los deportistas de alto rendimiento como una receta efectiva”, indica Álvaro Bellolio.
