A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA CARTA DE RODRIGO TRONCOSO, COORDINADOR DEL PROGRAMA ECONÓMICO Y SOCIAL DE LYD, PUBLICADA HOY EN LA TERCERA.

En los últimos cuatro años se han conseguido importantes avances en el funcionamiento del sistema de buses: se ha renovado la flota, se cambiaron los recorridos -reduciendo así los transbordos-, y se cambiaron los contratos, mejorando los incentivos para los operadores.
El sistema logró, además, controlar el exceso de buses que congestionaban en horarios fuera de punta. Sin embargo, la percepción popular no parece ser positiva. Los viajes en bus no aumentan (más bien parece lo contrario) y la evasión se mantiene alta, situación especialmente lamentable, ya que se trata de un delito.
Produce incertidumbre que el futuro ministro de Transportes sea uno de los autores e impulsores del Transantiago en su versión original. En una ciudad con calles estrechas y poco espacio libre en la superficie, como Santiago, parece que un sistema basado en buses no es capaz de brindar un servicio adecuado a un costo razonable.
Se argumentaba que alternativas como el Metro eran demasiado caras para una ciudad como la capital. Quizás, ahora que los ingresos y la población han aumentado, las nuevas autoridades consideren el Metro como una alternativa de costo más adecuada.