
Así se continúa revirtiendo la tendencia que imperaba hasta mediados de mayo: un tipo de cambio nominal estable y bajo, en torno a los $ 473, con una muy baja desviación estándar en torno a $ 4. Naturalmente, esta apreciación del dólar respecto al peso (y muchas otras monedas) ha contribuido a un aumento de precios de importados -por ejemplo, el combustible- lo que se reflejó claramente en el último IPC de diciembre.
"Afortunadamente, las fuertes presiones que existían para que el Banco Central interviniese en el mercado cambiario no han reaparecido, lo que se consideraba bastante inadecuado debido a lo costoso y poco efectivo de la medida", advierte el economista.
Tipo de cambio real
Un indicador que no puede dejarse de lado, y cuyo análisis resulta más valioso desde una perspectiva de largo plazo, es el tipo de cambio real. Éste corresponde al tipo de cambio relevante con nuestros socios comerciales al considerar las diferencias en niveles de precios entre dichas economías y la nuestra, lo que en última instancia lo convierte en un muy buen indicador de la competitividad de nuestros sectores exportadores. "Un elevado tipo de cambio real sería indicativo de que el sector exportador podría producir de manera relativamente barata en relación a los precios externos", asegura Klapp.
Al construir un índice para el tipo de cambio real (donde 1986 es igual a 100) podemos ver como progresa este indicador en los últimos meses, producto de la mejora en el tipo de cambio nominal aparejado de un aumento aún razonable de la inflación de no transables en Chile. Situación que, naturalmente, es agradecida por los sectores exportadores, quienes en los últimos años han visto su competitividad bastante menguada, incluso un 10% por debajo del promedio histórico 1986-2013 a mediados de 2013.
"Para que el tipo de cambio real pueda sostenerse en niveles competitivos por un largo tiempo, resulta clave el esfuerzo en productividad (costo de logística y transporte, productividad del trabajo -capacitación y educación-, costo de la energía, etc), que es la única forma de mantener costos competitivos a nivel mundial", advierte el economista.


