A continuación reproducimos el último análisis del Centro de Economía Internacional, dirigido por Francisco Garcés:
Las últimas proyecciones de crecimiento global han sido ajustadas hacia arriba, en días recientes. Tanto para el año 2013 como para 2014 han experimentado alzas marginales, pero consistentes. En el caso específico de 2013, la proyección global, en base PPP pasó de 2,7% a 2,8% y para 2014 la proyección de crecimiento global anual, transita de 3,3% a 3,4%, lo cual es una buena tasa de crecimiento anual respecto a 2013, impulsada por Estados Unidos y Europa, cuyas economías estarían mostrando una recuperación más visible.
Asia Pacífico mantiene niveles similares de crecimiento económico en los años 2013 y 2014 y Latinoamérica desciende levemente. O sea, al término del “superciclo de materias primas”, las economías emergentes no aumentan los niveles de tasas de crecimiento, entre 2013 y 2014, pero sí se observa una recuperación en el mundo desarrollado, liderado por Estados Unidos y, en un grado algo menor, por Europa.
En esta última región, se proyecta que Alemania y el Reino Unido serían las economías de mayor crecimiento económico en 2014, con tasas de expansión de 2% anual y 3% anual, respectivamente, lo cual es un buen nivel. Por mientras, la Eurozona pasa de un -0,4% en 2013 a un 1,2% en 2014, lo cual significa que saldría del ciclo recesivo e iniciaría una fase de expansión, aunque todavía ésta es frágil y acompañada de un alto desempleo, que va a la zaga del crecimiento económico inicial. Cabe señalar el hecho que Alemania y el Reino Unido han seguido políticas públicas más ortodoxas de mercado en su ajuste, para salir de la crisis, pudiendo emerger más rápido que el resto de la región.
La economía china, que es decisiva en la demanda de materias primas y principal socio comercial de numerosas economías emergentes, en particular de varias de América Latina, continuaría una gradual trayectoria de crecimiento económico descendente, de 7,7% en 2012, hacia 7,6% en 2013 y 7,4% en 2014. India, otra mega economía emergente, evoluciona desde un 5% en 2012 a un 4,6% en 2013 y pasaría a un 5% en 2014.
El otro miembro de los BRICS, Brasil, iría de un 0,9% en 2012 a un 2,5% este año y luego a un 2,3% el año próximo. Esta última economía latinoamericana, de substancial dimensión, está limitada por los bajos niveles de inversión en relación al PIB y por las presiones inflacionarias que han impulsado al Banco Central a llevar la tasa de política monetaria a un 10%, lo cual tiene un sesgo contractivo. Las políticas económicas intervencionistas y la sobredimensión estatal han afectado negativamente el dinamismo de la economía y han acentuado las distorsiones y desequilibrios.
En América Latina, otras economías de la ribera del Atlántico mostrarían una marcada evolución negativa en 2013 y 2014, tal es el caso de Argentina y Venezuela. La primera pasaría de un 5,6% en 2013 a un 1,5% en 2014 y la segunda, de un 1,5% a un -1% entre los años mencionados. En ambas economías se registra una creciente convulsión social interna. Asimismo, ambas economías están acentuando la intervención y el estatismo con negativas consecuencias económicas y financieras.
Europa Emergente continuaría recuperándose, gradualmente, a niveles de tasas de crecimiento bajas, de un 1,7% en 2013 y lograría alcanzar un 2,4% en 2014. Rusia y Turquía, economías de mayor dimensión de Europa Emergente, continuarían con magnitudes de crecimiento en 2014, de 2,2% y 3%, respectivamente.
Las economías escandinavas, como Suecia y Noruega, mantienen tasas de crecimiento estables pero bajas, entre 1,5 y 2,3%, en el período 2013 y 2014. En consecuencia, el año 2014 se vislumbra, a la luz de las proyecciones económicas, como uno de recuperación económica global moderada, no exenta de riesgos y con una inflación contenida.
El sector financiero en Europa está todavía débil, en proceso de ajuste, aunque apoyado más decididamente por el Banco Central Europeo, con una política de tasas de política monetaria más bajas y con una liquidez abundante, pero con regulaciones más exigentes. La tasa de interés Refirate está en 0,25% desde el 7 de noviembre y la expectativa es que continúe en un nivel a lo largo de 2014.
En Estados Unidos, el sistema bancario y financiero va más adelante que el europeo, en cuanto a ajuste y recuperación, pero también adscrito a regulaciones más exigentes, todo lo cual modera su contribución al financiamiento del sector real de la economía. Adicionalmente, en la economía norteamericana, está pendiente la incertidumbre del “tapering” o reducción del estímulo monetario. Ésta elevará el costo del crédito y afectará también a las economías emergentes, que han disfrutado un período de amplia liquidez, bajo interés o costo del crédito y buenos precios de materias primas, en un ciclo que ha favorecido los términos de intercambio, y por lo tanto, los niveles de expansión económica y un nivel de riesgo financiero acotado.
El proceso de confirmación de Janet Yellen como sucesora de Ben Bernanke, en la Reserva Federal de Estados Unidos, no ha provisto señales de política claves, aunque probablemente habrá una sucesión de continuidad. Considerando las proyecciones de evolución de aumentos en el empleo mensual, que está en promedio cerca de los 193.000, se espera que la FED de señales de “tapering” en enero próximo.
En noviembre, la tasa de desempleo descendió más de lo previsto y la creación de empleos superó las estimaciones de los analistas (6 de diciembre).
Según la información oficial, la tasa de desempleo bajó 0,3 puntos porcentuales en cuanto a octubre, llegando al 7%, por primera vez desde noviembre de 2008. La creación de empleos, por su parte, avanzó en 203.000 empleos netos, mientras las proyecciones eran de 7,2% de desocupación y de 188 mil empleos.
Respecto a las cifras anteriores, la percepción de un analista fue que el informe laboral era “sólido, pero no estelar” y agregó que el crecimiento del empleo en los últimos meses fue más lento que el de principios de año.
Algunos analistas, a su vez, piensan que la FED tomará nota de la información, en su próxima reunión del 17 de este mes, de la mejora en el empleo y esperará para ver si tiene continuidad. Otros analistas del mercado, sin embargo, estiman que la información laboral favorece claramente el inicio del “tapering” en diciembre.
A raíz de la información laboral (6 de diciembre), la bolsa y el dólar subieron y el rendimiento del bono del tesoro a diez años llegó a 2,93% y luego se estabilizó en 2,86% ese día.
El otro elemento en juego, es la declinación en la participación laboral, que podría estar influyendo en las buenas cifras laborales.
Por el lado de la inflación, el índice (core) de precios para consumo personal, subió 1,1% anual en octubre. Adicionalmente, el índice de precios, que incluye sólo bienes “fácilmente medibles” en el mercado, cayó a 0,6%.
La FED tendrá que examinar una amplia variedad de datos y la debilidad eventual de la inflación sugiere que sus decisiones futuras son complejas.
El umbral fijado por la Reserva Federal como guía para actuar, es de 6,5% de desempleo, pero éste no es un límite mecánico.