OBSTRUCCIONISMO EN LA EDUCACIÓN

A continuación, reproducimos la columna de Constanza Hube, investigadora del Programa Legislativo de LyD, publicada en Pulso.

Recientemente, el presidente del Senado ha anunciado el bloqueo de la agenda legislativa, especialmente en aquellos temas que son prioridad para el próximo gobierno. Uno de los temas “bloqueados” será educación, donde hay una serie de proyectos importantes que actualmente están en tramitación en el Congreso.

Si bien son muchos son los proyectos presentados durante este gobierno en materia de educación,  son pocas las iniciativas que han logrado ser aprobadas. En este contexto, hay tres proyectos que son especialmente relevantes, ya que constituyen una reforma integral al sistema: inicio de carrera docente, la nueva agencia de acreditación y la Superintendencia de Educación Superior.

El primero fue fruto de un acuerdo entre los parlamentarios de gobierno y de la Concertación y tiene por objeto elevar las remuneraciones de entrada al ejercicio de la carrera docente en todo el sector subvencionado para los mejores egresados, además de aumentar las asignaciones de excelencia pedagógica. Junto con lo anterior, se establece una evaluación que será obligatoria para los egresados de pedagogía que deseen trabajar en el sector subvencionado y además reduce las horas lectivas para que todos los actuales profesores puedan preparar mejor sus clases.

El segundo proyecto busca reformar la cuestionada Comisión Nacional de Acreditación, terminando con el corporativismo en su conformación.

Finalmente se encuentra el proyecto que crea la Superintendencia de Educación Superior, que tendrá por objeto no sólo establecer atribuciones de fiscalización y sanción, sino que además  pretende dar credibilidad a nuestro sistema de educación superior.

A estas tres iniciativas, se suma el proyecto que busca extender la SEP a 3° y 4° medios y que fue presentado recientemente como consecuencia del rechazo de la Concertación de estos recursos en la Ley de Presupuestos y que busca beneficiar a 172.000 alumnos vulnerables.

Quedando menos de tres meses para que termine este gobierno, resulta preocupante que una agenda que se hace cargo de los problemas reales de la educación, como son financiamiento, calidad y transparencia, quede aun más retrasada. Con esta actitud obstruccionista, la Concertación le está dando una muy mala señal al país, respecto de cuáles van a ser sus reales prioridades en su próximo gobierno.

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