COMPARACIÓN DE ENCUESTA DE PRESUPUESTOS FAMILARES: MAYOR BIENESTAR DE LOS CHILENOS

La VII Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) dio a conocer sus resultados hace un par de meses. Su fin es conocer la estructura del gasto en el consumo final promedio,  insumo clave -aunque no único- para la confección de la canasta de bienes y servicios representativos del IPC. Como objetivo secundario, el sondeo también permite acercarse a la estructura del ingreso total disponible de dichos hogares. Este estudio se realiza a través de encuestas a hogares en las capitales regionales y algunas de sus zonas conurbanas.

A partir de la primera EPF en 1956-1957 (y tomada exclusivamente en Santiago), esta encuesta se ha realizado con una periodicidad de 10 años. Recién en la sexta versión de 2006-2007 se incorporó a otras capitales regionales, para así construir una canasta del IPC que refleje de mejor manera el consumo del hogar promedio chileno. Siguiendo las recomendaciones de la OCDE, la VII EPF se realiza por primera vez con una periodicidad de cinco años, lo que permitirá mantener mejor actualizados los productos que deben ser incluidos en la medición de la inflación.

La conclusión más positiva de la VII versión es que la fracción del ingreso que las familias destinan a satisfacer sus necesidades alimenticias ha caído con el transcurso de los años, lo que indica que ha aumentado el bienestar de los chilenos en general.

Esta menor participación de los alimentos, pese al importante aumento de precios que han experimentado a partir de 2008 es, sin duda, una noticia positiva (ver Gráfico N° 1). Refleja que las familias del país al ver crecer sus ingresos logran satisfacer sus necesidades más básicas con una fracción menor de su riqueza, pudiendo ampliar sus posibilidades a nuevos bienes y servicios.

A nivel internacional, este nivel más bajo de participación de los alimentos en el gasto de los hogares es similar a lo que se aprecia en países con niveles de desarrollo superior, como España y Portugal, cuyos hogares en su última medición destinaban a alimentos y bebidas un 17,4% y 19,1%, respectivamente. Por otro lado, en las últimas encuestas para Colombia y Uruguay, estos destinaban fracciones bastante superiores al 20%.

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