1- Empleo
Cualquier revisión del desempeño económico en 2013 necesariamente ha de comenzar por el mercado laboral. Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, señala que las espectaculares cifras de los últimos 11 meses (hasta enero no conoceremos los resultados del último trimestre móvil del año) consolidan a 2013 como el mejor año desde que se realiza la nueva encuesta. Probablemente también sea el mejor de los últimos 15 años, aunque no sean estrictamente comparables en términos de desempleo, crecimiento de las remuneraciones y participación femenina.
"Este resultado es especialmente destacable", advierte Klapp. Tras tres años de gran dinamismo económico donde la ocupación y la fuerza de trabajo crecieron a tasa elevadísimas, y al entrar en lo que pareciera ser el fin de un ciclo expansivo, el empleo muestra una fortaleza tremenda de la mano de un crecimiento del consumo, que muestra sólo un acotado menor dinamismo. De hecho, pese a las altas bases de comparación la ocupación sigue creciendo en torno al 2%, permitiendo que una razonable incorporación, especialmente de mujeres, no incremente la tasa de desempleo.
2- Desaceleración
Un segundo elemento que caracterizó al año 2013, es la tan anticipada –y finalmente concretada- desaceleración de la actividad económica, reflejada nítidamente por el IMACEC y otros Indicadores Sectoriales. " Este menor dinamismo se concentra especialmente en las inversiones, pero no así en el consumo, el cual sólo ha mostrado un acotado menor dinamismo que en el pasado", explica el economista. A nivel sectorial, mientras el comercio no muestra desgaste, la producción industrial muestra magros resultados en lo que va del año.
Tan fuerte ha sido ésta, y su probable profundización, que tras 20 meses de mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM), el Consejo del Banco Central optó por rebajar la TPM en 0,5 puntos, para así dar un impulso en los próximos meses. Todo esto en un contexto internacional donde la incertidumbre continúa: Si bien EE.UU. parece comenzar a recuperarse de manera más veloz con un tercer trimestre muy positivo y una tasa de desempleo a la baja –que han llevado al comienzo del fin del enorme programa de compra de activos QE3-, Europa no muestra los mismos buenos resultados.
3- Dólar
Francisco Klapp nos cuenta que por último, un tema que siempre está en boga, pero que este 2013 mostró un comportamiento digno de destacar es el precio del dólar.
Los primeros cuatro meses del año mostraron un dólar relativamente bajo e increíblemente estable, con una varianza muy acotada que entre enero y mayo apenas si superaba los $4, moviéndose el tipo de cambio entre $466 y $480.
Este nivel en los primeros meses del año llevó a que una vez más surgieran voces pidiendo por una intervención (por ejemplo, un programa de aumento de reservas) por parte del Banco Central, cosa que afortunadamente, debido a lo costoso e infructuoso de la medida, no se llevó a cabo. Especialmente en un contexto de una gran diferencia de tasas con el mundo desarrollado.
Con mayo, llegó el cambio. "El peso empezó a depreciarse frente a la divisa americana, lo que se explicaría por un menor influjo de capitales al país y las perspectivas, tras declaraciones de Ben Bernanke, de que el increíblemente expansivo programa de compra de activos por parte de la FED comenzaría su retirada", comenta Klapp. Desde entonces, la moneda norteamericana ha seguido un camino de apreciación frente a las monedas emergentes (entre ellas naturalmente el peso), y así con la profundización de la desaceleración local, la baja de la TPM en Chile y el comienzo efectivo del retiro del QE3, hemos llegado a ver un tipo de cambio que incluso superó los $ 533 a comienzos de diciembre.
Como siempre, un tipo de cambio más alto es agradecido por los exportadores (especialmente no cupríferos), pero sin duda puede generar preocupaciones respecto a la “importación” de la inflación, especialmente en un contexto donde la convergencia hacia el centro del rango meta del Banco Central (3%), ha sucedido más rápido de lo que la mayoría anticipaba.



