SITUACIÓN FISCAL: SE TERMINAN LAS «VACAS GORDAS»

A continuación reproducimos la columna de Cecilia Cifuentes, Economista Senior de

Libertad y Desarrollo:

El gobierno entregó su estimación de ingresos y gastos fiscales para 2014, dando cuenta de una situación menos holgada que la de años anteriores, producto de un retorno a la normalidad en los ingresos del cobre. Es interesante constatar que durante la administración Bachelet, producto de la significativa alza del precio, los ingresos fiscales provenientes de la minería representaron en promedio un 6,2% del PIB, casi cuatro veces lo que había sido el promedio histórico entre 1990 y 2005, equivalente a un 1,7% del PIB. Esta diferencia en puntos, valorizada en dólares, equivale a un “regalo” de casi US$ 35.000 millones en ese período de cuatro años. Es por eso que fue posible solventar un crecimiento del gasto insostenible de más de 10% real promedio anual e igualmente mostrar cifras de superávit en los primeros tres años, y terminar con un Fisco acreedor neto del resto del mundo. Afortunadamente, la política fiscal es administrada en Chile por la regla estructural, ya que en caso contrario se habría gastado toda la holgura transitoria. De hecho, y a pesar de esta situación extraordinaria de ingresos, en 2008 el gobierno cambió la meta estructural, pasando de un superávit estructural de 1,1% del PIB en 2007 a un déficit de 1% con anterioridad al inicio de la crisis. Qué duda cabe que fue un período de vacas bien gorditas, que llevó a engrosar también el gasto fiscal, adquiriéndose compromisos permanentes.

Durante este gobierno la mitad de la bonanza desapareció con los ingresos de la minería, reduciéndose a un 3,5% del PIB. El crecimiento del gasto público se moderó entonces a un 5% real, aunque el foco en política social permitió seguir acrecentando las transferencias,  incorporando a grupos de ingreso medio. El problema es que para 2014 los ingresos de la minería se reducirían a un 1,9% del PIB, similar a lo que había sido el promedio histórico, lo que lleva a moderar algo más el crecimiento del gasto, a un 3,9% real.

Después de lo que fue su anterior gobierno, es evidente que para la Nueva Mayoría la cifra resulte insatisfactoria. Frente a este fin de vacas gordas, se busca seguir engrosando el aparato del Estado, pero a costa de “poner a régimen estricto” al sector privado, que deberá enfrentar una significativa alza de impuestos. Se ha dicho que se gravará a los ricos, falso, los impuestos a la empresa los pagan no sólo sus dueños, sino también sus trabajadores y sus consumidores. ¿Es esto razonable y prudente? Parece obvio que no, y lo que correspondería a un gobierno responsable es empezar a moderar las promesas de gasto.

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