La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) publicó en días recientes su documento anual “Economic Survey of Chile 2013” donde el organismo, desde 2003 para Chile, entrega sus perspectivas y recomendaciones de política respecto a los desafíos que sus países miembros enfrentan. Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, explica que los desafíos enfatizados en esta edición, y a los cuales se le dedican capítulos especiales, corresponde a la inclusión en el mercado laboral y la innovación y el emprendimiento. Sin embargo, debido a declaraciones en prensa del Secretario General de la OECD, Angel Gurría, el foco público se ha puesto en los desafíos tributarios del país, especialmente una revisión al Fondo de Utilidades Tributarias (FUT), y por consiguiente, al sistema integrado chileno.
Lo increíble es que este punto NO es parte del diagnostico tributario contenido en el documento de la OECD, el cual si bien presenta algunos reparos respecto al sistema chileno no contiene alusión alguna a modificar la base retiro sobre la que actualmente se grava a los socios y dueños de empresa.
Las reflexiones respecto al sistema tributario que efectivamente se incluyen son:
- La reforma de 2013 aumentó la recaudación y cerró loopholes. Sin embargo hay más que puede hacerse para combatir la evasión y eliminar distorsiones (se reconoce el avance en el proyecto de factura electrónica y ley única de fondos al respecto).
- La base de los impuestos a la renta podría ampliarse. La participación de aquellos cobrados a las personas en la recaudación total, parece demasiado baja en comparación a los países OECD, especialmente considerando que solo el 17% de las personas que trabajan formalmente debe pagarlo. Incluso, en aras de la progresividad se propone, a través de eliminar la indexación de los tramos del Impuesto de Segunda Categoría y Global Complementario, bajar el tramo exento en términos reales.
- Relacionado con lo anterior, y considerando la prevalencia del IVA y otros impuestos indirectos, se cuestiona la progresividad del sistema tributario, pero se reconoce correctamente, cómo el sistema de transferencias chilenos ayuda a mejorar la distribución, incluso más que en países OECD cuyo gasto es menos focalizado. El informe deja claro que se puede avanzar aún más en esta dirección.
- Otra medida que se propone para ampliar la base del impuesto personal al ingreso, es la revisión de gasto tributario, el cual adecuadamente en gran parte se reconoce como diferimiento y existe, al igual que otros países OECD, para evitar la doble tributación de ciertas rentas.
- Adicionalmente se discute respecto a la posibilidad de revisar al alza las contribuciones de bienes raíces y estudiar la posible incorporación de impuestos a las externalidades ambientales, en emisión de CO2 y otros contaminantes, incluyendo una revisión al impuesto al diesel, y al crédito por su uso en transporte de carga o como insumo intermedio en la producción de otros bienes.