INFLACIÓN JULIO: RELEVANTE INCREMENTO EN PRECIO DE BIENES NO TRANSABLES

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer el IPC de julio de 2013, el cual registró una variación mensual de 0,3%. Esta cifra es 0,3 puntos porcentuales menor que la del mes anterior, la cual fue de 0.6%,  y permite mantener una moderada  inflación acumulada en 2013 de 1,1% y de 2,2% en doce meses.

Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, explica que en el IPC de julio, siete de las doce divisiones de la canasta presentaron aumentos en sus precios, mientras cuatro disminuyeron y una se mantuvo sin cambio. La división que influyó principalmente en la tasa de forma positiva fue Transporte con una incidencia de 0,143 puntos porcentuales, y Alojamiento, Agua, Electricidad, Gas y Otros Combustibles con una incidencia de 0,133 puntos porcentuales. Estas incidencias, en la primera división mencionada, se explican principalmente por el alza del producto servicio de transporte en bus interurbano, mientras que en la segunda división impacta el gas licuado, con una incidencia de 0.045 puntos

En cuanto a las medidas de inflación subyacentes, el IPC subyacente o IPCX, que excluye combustibles, frutas y verduras frescas, tuvo una variación positiva de 0,1% con respecto al mes anterior y el IPCX1, que corresponde al IPCX menos carne y pescados frescos, tarifas reguladas de precios indexados y servicios financieros una de 0,2%. Como resultado de lo anterior, la inflación subyacente, IPCX, en doce meses se mantiene respecto al mes previo, en un 1,3%, por su parte el IPCX1 alcanzo un 1,8% en doce meses. El IPC SAE, que excluye alimentos y combustibles también presenta un aumento mensual  de 0,2% en línea con el IPCX1.

La inflación de transables fue de 0,1% en términos mensuales y, medida en doce meses alcanzó un 1,5%. En el caso de no transables, el registro mensual tuvo una variación de 0,5% lo que se traduce,  en un registro en doce meses de 3,0%.

Esta moderada  inflación, especialmente en las medidas subyacentes, es consistente con el menor dinamismo que hemos observado en los últimos meses, aunque resulta llamativo el relevante incremento en el precio de los bienes no transables, que sin duda será un elemento relevante en las próximas reuniones de Política Monetaria, cuando se evalué una potencial rebaja de la tasa rectora, ya bastante anticipada por los agentes del mercado.

Junto con el habitual informe mensual del IPC publicado por el INE, se incluyó en esta ocasión una "Separata Técnica" para comunicar los esperados cambios metodológicos en el cálculo de la división prendas de vestir y calzado del índice de precios, que hoy representa el 5,21% de la canasta. El vestuario y el calzado tienen dos características relevantes que dificultan su medición en el IPC, la cuales en la metodología que hoy se actualiza, llevaban a una probable subestimación de los aumentos de precios de esta división. Estas características son: cambio cíclico de los productos por temporada, y atributos que a su vez varían durante el transcurso del año por el factor moda.

Es así, que a partir de julio de este año, para corregir estas dificultades que muchos otros países también han debido enfrentar, es que se introducen estas mejoras metodológicas:

a)  permiten comparar de mejor manera el precio de una prenda otoño-invierno o primavera-verano al momento de su entrada, con el precio de una prenda similar presente en la misma temporada del año pasado, al considerar tres características objetivas, y no solo características visuales que hacían difícil encontrar al "continuador" de una prenda. Estas características son: marca, composición de la tela y país de procedencia.

b) permiten enfrentar mejor la temporalidad al definir a priori la estacionalidad de las prendas, donde la temporada otoño-invierno irá desde febrero hasta julio de cada año; y la  temporada primavera-verano de agosto hasta enero. Esto implica que las variedades entrarán en el cálculo sólo en los meses que correspondan a su estación, junto con un criterio de cota de representatividad para los meses adyacentes a la temporada. Esta nueva metodología difiere de la anterior, en que se definía la entrada en el cálculo del índice basado en un criterio de cobertura suficiente, sobre la base de la cantidad de los precios recogidos, lo que llevaba a que se incluyan las liquidaciones de prendas de temporadas anteriores ,lo que es indeseable.

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