CHILE: SU ROL COMO MIEMBRO DE LA ALIANZA DEL PACÍFICO Y DESAFÍOS PARA MANTENER EL CRECIMIENTO

A continuación reproducimos la Economía Internacional N° 720 elaborada por el Centro de Economía Internacional de Libertad y Desarrollo:

Chile se ha caracterizado en su historia por realizar diversos acuerdos internacionales, que promueven el desarrollo tanto interno como global. Con el paso del tiempo nuevas formas de integración han surgido, en las cuales nuestro país ha adquirido presencia. Una de las más recientes es precisamente la Alianza del Pacífico, conformada por México, Perú, Colombia y Chile. Las economías miembro de la Alianza destacan por su apertura comercial, liderazgo en exportaciones, buenas políticas públicas de mercado, una moderada participación del Estado y como consecuencia, crecimiento económico alto, que ha permitido reducir la pobreza de manera efectiva.

Por otro lado, este acuerdo tiene la particularidad de ser una plataforma de coordinación política centrada en la actividad económica, cuyos objetivos primordiales se dividen en dos. El primero apunta a obtener un trabajo mancomunado de las cuatro economías latinoamericanas para alentar la integración regional, así como un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de estas economías involucradas, con miras a lograr un mayor bienestar, la superación de la desigualdad socioeconómica y la inclusión social de sus habitantes.

El segundo objetivo, busca que esta alianza conforme un mercado atractivo para la inversión extranjera, y que les permita integrarse de forma más eficiente y eficaz en sus nexos comerciales con terceros países, especialmente con la zona del Asia-Pacífico, la cual incluye a grandes economías como Corea del Sur, China y Japón.

Chile por su parte, coordina el Grupo sobre Comercio e Integración de la Alianza. En la negociación en materia de liberalización arancelaria, los países intercambiaron ofertas, las cuales superan en canasta inmediata el 90% de ítems arancelarios, siendo el objetivo abarcar todo el universo de bienes. Además de mantener acuerdos de libre comercio bilaterales entre sí,  también los tienen de carácter bilateral con Estados Unidos.

En los últimos años México y Colombia han logrado un mayor nivel de Producto Interno Bruto total, en comparación con nuestro país, lo que se proyecta de igual forma para los años venideros. No es de extrañar esta situación, ya que los otros países de la Alianza del Pacífico tienen mejores condiciones demográficas que les permiten generar una mayor magnitud económica.

Por su parte, Perú, por primera vez en veinte años, ha logrado superar el PIB de Chile medido por paridad de poder adquisitivo (PPP), no obstante, el ingreso per cápita de nuestra economía le lleva una amplia ventaja, e incluso alcanza al primer lugar en Latinoamérica.

Evolución Económica

El desempeño económico de Chile en los últimos años ha sido destacado. Su rápida y fuerte recuperación de la crisis financiera mundial de 2009 y del terremoto de 2010, ha llevado al país a superar a la mayoría de sus vecinos en los últimos 3 años.

Dentro de los factores sobresalientes de Chile se encuentran sus buenas políticas públicas. El tener un Banco Central creíble e independiente del Estado ha facilitado que el tipo de cambio se mantenga estable. También, una gestión monetaria tecnocrática, basada en normas y transparencia, ha mejorado la resistencia de Chile a shocks financieros y las respuestas de políticas económicas a los desafíos recientes.

Por otro lado, Chile se ha visto beneficiado de las condiciones externas, como por ejemplo, de la fuerte demanda y los altos precios del cobre, el cual es su principal producto de exportación (representando más de la mitad de las exportaciones chilenas), y de las buenas condiciones financieras mundiales, con bajos tipos de interés y amplia liquidez. Sin embargo, el superciclo de materias primas y metales parece estar declinando y por ende, la dependencia nacional de las materias primas se transforma en un riesgo para el crecimiento económico futuro de mediano plazo.

El crecimiento real del PIB en 2012 fue de 5,6%, bastante superior al 4,3% proyectado para el presente año. Lo anterior se explica por la resistente demanda interna privada, acompañada de una fuerte inversión minera. Además, el consumo privado se vio impulsado por el crecimiento del empleo y los salarios reales, mientras que el crecimiento del crédito de consumo permaneció en disminución. El desempleo por su parte, se ha reducido notablemente a un mínimo histórico del 6,0%.

A pesar de la moderación del precio del cobre, el cual se ha reducido en  un 6% desde finales de 2012, aún no se ha debilitado la confianza de consumidores y empresas, los cuales se mantienen firmes, por lo que la demanda interna sigue siendo la principal fuente de dinamismo para la economía chilena.

Mientras que la inflación fue de un 1,9% en 2012, se proyecta en un 2,4% para 2013, acompañada de políticas del Banco Central que buscan mantenerla en dicho nivel en el mediano plazo. Por su parte, la deuda externa pública, fue de un 11,4% del PIB en 2012, se proyecta en un nivel de 12,3% del PIB para 2013. Sin embargo, la deuda externa pública es negativa y Chile conserva una posición acreedora positiva.

La cuenta corriente se ha deteriorado, pasando de un superávit del 1,5% del PIB en 2010 a un déficit de 1,3% del PIB en el año 2011 y proyectándose un déficit de 5,4% para final de 2013.  La fuerte demanda interna ha impulsado las importaciones, las cuales aumentaron de US$ 74855 millones en 2012 a una proyección de US$ 84210 millones, para el presente año. Las exportaciones, en tanto, han sufrido una baja por el debilitamiento del precio del cobre y la baja demanda de la Zona Euro, Japón y socios regionales clave como Argentina y Brasil. De esta forma, las exportaciones pasaron de US$ 81.455 millones en 2011, a US$ 78.277 millones en 2012. Sin embargo, para el 2013 se proyecta una recuperación situándose en US$ 84.980 millones.

El escenario base para 2013 es de una desaceleración moderada de la demanda interna y de la actividad económica. La inversión privada se proyecta en declinación después de tres años de alto crecimiento, debido en parte, al fin de reconstrucciones post-terremoto, mientras que el consumo privado va a perder el alto ritmo en congruencia con la reciente evolución de la economía global. El déficit de cuenta corriente se elevará algo más en 2013, a un 5,4%, aunque con tendencia a disminuir hacia un déficit del 5% en 2014.

El principal desafío a corto plazo es apoyar un aterrizaje suave de la economía en el contexto de un creciente déficit en cuenta corriente, expansión en entradas de capital y un panorama incierto para el cobre. El reto a mediano y largo plazo es promover un crecimiento sostenido, sin el impulso de la subida de los precios del cobre y contra el estancamiento del segmento de población en edad de trabajar. A pesar de que el crecimiento en Chile se apoya en un sólido marco de políticas y el favorable entorno de las inversiones, se necesitan más acciones efectivas para lograr una mejora sostenida del crecimiento de la productividad y de la competitividad internacional.

Ranking de Competitividad y Riesgo Soberano

Chile se encuentra actualmente en el puesto Nº 33 del Ranking Mundial de Competitividad 2012–2013 del World Economic Forum, el cual contempla la participación de 144 países, bajando dos puestos respecto al que obtuvo en la versión anterior. Sin embargo, sigue siendo bastante eficiente, en términos relativos, especialmente si la comparación se efectuara en el ámbito regional de América Latina.

En cuanto a la categoría de “Requerimientos Básicos” del mismo informe, su mejor calificación la obtiene en el ambiente macroeconómico, donde logra el lugar N° 14, superando a casi todos sus vecinos latinoamericanos. Su peor posición se encuentra en la categoría “Factores de Innovación y Sofisticación” donde obtiene el lugar Nº 48 del ranking, en el área de sofisticación de negocios.

Chile tiene la más alta calificación de la deuda soberana, en comparación a cualquier país latinoamericano, donde sus diferentes estrategias económicas y políticas públicas aplicadas en el país lo han vuelto poco vulnerable a shocks externos. Esto se refleja en la calificación por parte de Moody’s la cual es Aa3. Características similares han sido percibidas por Fitch donde Chile es calificado como AA- y Standard & Poors le otorga una calificación AA+.

Estas calificaciones coinciden con el Índice de Libertad Económica  realizado por la Fundación Heritage, donde Chile ocupa el séptimo lugar, debido principalmente a la mejora de resultados de la inversión y de las libertades empresariales. Además, se destaca a Chile como un líder mundial en la libertad económica, con un Estado de Derecho fuerte, que mantiene un sistema judicial independiente y eficiente, y una prudente gestión de las finanzas públicas que ha mantenido la deuda pública estable.

Dentro de las fortalezas crediticias de Chile se encuentran los bajos ratios de deuda pública, flexibilidad financiera significativa y fuerte consenso político además de una larga historia de políticas macroeconómicas estables y prudentes.

En contraposición, los desafíos de crédito son el desarrollo económico en comparación a sus compañeros de calificación y la exposición del país a los choques relacionados con materias primas, específicamente el cobre.

Incertidumbre en relación con los giros de la economía mundial y la fuerza de los cambios cíclicos en Chile

El marco institucional y  normativo en políticas públicas y un tipo de cambio flexible han reducido la vulnerabilidad de Chile a los precios del cobre. Sin embargo, una caída considerable y permanente del precio del cobre, por ejemplo provocada por una caída de la inversión en China, dado que consume el 40% del cobre mundial, podría tener efectos importantes en la cuenta corriente y en las inversiones directas del extranjero, las finanzas públicas y las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

Por otro lado, la intensificación de la crisis en la Zona Euro podría tener un efecto importante en la confianza y la financiación de los bancos y corporaciones nacionales, debido a la gran presencia de filiales de bancos españoles en Chile. Un desplome en Europa podría también, perjudicar las exportaciones chilenas, teniendo en consideración que el 15% de las exportaciones de Chile tienen como destino la Zona Euro.

Por último, a pesar de que los riesgos han disminuido recientemente, una sostenida moderación de la demanda interna aún no está asegurada. La demanda podría sorprender al alza, impulsada por los flujos de capital, la expansión del crédito y el crecimiento de los salarios reales. En tal escenario, el tipo de cambio real se apreciaría, y podría ocurrir un alza de la inflación y del déficit de cuenta corriente, generando una exposición vulnerable de Chile a los shocks externos y revisión a la baja de los ratings internacionales.

Esfuerzos y desafíos para aumentar el crecimiento

Durante la última década, el crecimiento y el aumento de los ingresos reales se han beneficiado de los altos precios del cobre, y de términos de cambio favorables, tanto de forma directa como a través de grandes inversiones mineras, y del crecimiento del empleo. Sin embargo, la productividad total de los factores ha quedado rezagada.

Dado este escenario, el crecimiento dependerá de una revigorización sostenida de aumento de la productividad, en particular en la minería.

Por otro lado, el fortalecimiento de la generación de energía en Chile y la infraestructura, son fundamentales para mejorar  las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

Más igualdad de acceso a una educación de calidad y la formación podrían ayudar también a mejorar la productividad y la desigualdad de los ingresos, mientras que los programas de transferencias bien dirigidas podrían mejorar la movilidad social y habilidades de formación de los grupos de bajos ingresos. Los esfuerzos por establecer un sistema de aseguramiento de calidad de la educación, mejorar el acceso a la educación a través de becas y la reducción de los costos de los préstamos garantizados por el Estado van en la dirección correcta.

Por último, las recientes medidas, incluidas las subvenciones a mujeres de bajos ingresos y un esquema de licencia de maternidad, han sido parte del programa de gobierno actual.

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