A continuación reproducimos la carta de Natalia González y Susana Jiménez, investigadoras de LyD, publicada en La Tercera:
No es una buena señal la que enviaron diversos parlamentarios de la Cámara de Diputados al rechazar varias disposiciones del proyecto de ley de concesiones eléctricas, aprobadas previamente en el Senado.
Primero, porque a raĂz de tal rechazo el proyecto deberá ser conocido por una comisiĂłn mixta, lo que retrasará la tramitaciĂłn de una iniciativa necesaria para el paĂs. La demora en la obtenciĂłn de concesiones elĂ©ctricas para la instalaciĂłn de lĂneas de transmisiĂłn -cuestiĂłn que esta iniciativa se aboca a resolver-, a lo que se suman los retrasos en la materializaciĂłn de proyectos de generaciĂłn elĂ©ctrica, sĂłlo redundan en perjuicio a los consumidores, al encarecer (aĂşn más) los precios de la energĂa.
En segundo tĂ©rmino, es una mala señal, porque resta validez y credibilidad a los acuerdos parlamentarios, como el que se habĂa alcanzado para avanzar en esta iniciativa.
Por Ăşltimo, es un contrasentido que los propios sectores que abogaron por el reconocimiento expreso de la consulta indĂgena en esta iniciativa (primera vez que ella se consagra expresamente en una ley interna, más allá del Convenio 169 de la OIT), se declaren aĂşn insatisfechos, extremando sus posturas, lo que dificultará el acuerdo en la comisiĂłn mixta, con el consecuente perjuicio asociado.
En suma, se trata de un mal paso que esperamos se revierta pronto.