Palabras Subsecretaria de Evaluación Social, M. Soledad Arellano:
"Quiero comenzar por agradecer la invitación a presentar este libro: leerlo me hizo revivir todo el proceso de generación del Ingreso Ético Familiar. En lo concreto, al generar un espacio que enriquece el conocimiento, este libro es una clara contribución al debate respecto de un tema tan importante como es el diseño de una política para la superación de la pobreza.
Pero antes de hablar sobre el Ingreso Ético Familiar propiamente tal, me gustaría mencionar que, si bien en este libro las reflexiones están centradas en este programa, cubre otros temas muy contingentes y por cierto relacionados, que hacen referencia al momento que estamos viviendo como país y al énfasis que ha tenido la política social de este Gobierno. Me refiero, por ejemplo, a qué entendemos por pobreza, qué desafíos plantea su medición y de qué manera abordar la focalización de los programas sociales. No es casualidad, entonces, que muchos de los que escriben en este libro estén involucrados en la Comisión para la Medición de la Pobreza o hayan participado en proponer cambios en materia de focalización.
Respecto del libro, un aspecto que me gustaría destacar, para comenzar, en términos de contenido es que no se centra sólo en los aspectos técnicos del diseño, ―esto es cuál es el diagnóstico, el análisis de las políticas, la focalización, etc.―, sino que también se preocupa del proceso. Un aprendizaje muy importante que he tenido en estos más de tres años trabajando en el Gobierno es que el proceso es tan importante como el aspecto técnico al momento de diseñar una política pública: ambos son fundamentales en la calidad de la política pública resultante.
En este sentido, por ejemplo, fue de gran aporte la participación del Comité de Expertos, en la que participaron destacadas personas como Harald Beyer, Andrea Repetto, Rodrigo Jordán, Susana Tonda, Cristóbal Huneeus, Sergio Urzúa, Jorge Marshall, Osvaldo Larrañaga, Luis Larraín, Tomás Recart y el padre Agustín Moreira. A todos ellos, les agradecemos su aporte en lo que fue el diseño de la Asignación Social, el punto de partida del Ingreso Ético Familiar. Otro elemento fundamental del proceso fue su tramitación y paso por el Congreso, donde, si bien tuvimos momentos complejos, finalmente primó lo mejor para el país.
La estructura de este libro nos recuerda el camino que ha recorrido todo el equipo de trabajo que se involucró en el diseño del Ingreso Ético Familiar. De esta manera, en el inicio y a través del capítulo de Felipe Kast vemos retratado cómo nos pusimos de acuerdo en los principios que teníamos que respetar en el diseño y cómo el desafío de diseñar esta política emblemática recayó en el entonces Ministerio de Planificación. Felipe muestra también que en el comienzo del proceso se definieron tres líneas de acción: Reforma al Chile Solidario, Transferencias Condicionadas, y el Subsidio al Trabajo de la Mujer (hoy llamado Bono por Trabajo de la Mujer).
Me gustaría agregar que, desde el inicio, nos planteamos el objetivo de que el programa no fuera asistencialista, sino que se focalizara en generar oportunidades y en la promoción social. El foco claramente tenía que estar en el empleo, no sólo porque todas las investigaciones muestran que es la mejor política social de todas, en cuanto es la más efectiva para superar la pobreza y con efectos más permanentes, sino porque también es la que permite a las familias ser protagonistas de su propia historia de superación, y por ello, es también la forma más digna de superar la pobreza. Relacionado con los dos puntos anteriores, acordamos que el diseño contemplaría un compromiso entre el Estado y las familias, donde el Estado apoya a las familias y promueve su esfuerzo. La idea era que el programa considerara los derechos y deberes de todos quienes estábamos involucrados en el desafío de superar la pobreza.
El diseño del programa debía ser atingente a la realidad de nuestros futuros beneficiarios, las personas que viven en situación de pobreza. Este diagnóstico queda muy bien descrito en los capítulos de Susana Tonda, Rodrigo Jordan y Slaven Razmilic. Los capítulos escritos por Susana Tonda y Rodrigo Jordan nos muestran una visión menos estadística y más real de la pobreza, con sus problemas, dimensiones y complejidades y los desafíos que estos implican para la política social. El análisis se complementó con el análisis estadístico de toda la información que teníamos disponible a través de nuestras encuestas de caracterización. Slaven Razmilic, en este sentido, se ocupa en su capítulo de caracterizar a través de datos de la encuesta CASEN 2011 y podemos observar las brechas de pobreza; pobreza por sexo y tramos de edad; el protagonismo de la jefatura de hogar femenina; pobreza y educación; y pobreza y tipo de vivienda.
Además, cuando nos planteamos el diseño del Ingreso Ético Familiar teníamos claro que no estábamos partiendo de cero. Nuestro país tiene una historia en materia de cómo se aborda la pobreza y también existía experiencia internacional a partir de la cual podíamos aprender de las transferencias condicionadas, de las políticas de activación laboral y por qué ciertos países han tomado distintas decisiones en esta materia. En el libro, Osvaldo Larrañaga es quien relata y reflexiona sobre la historia de la política pública orientada a la pobreza en Chile, ordenándola en cinco temas. Por su parte, en el capítulo escrito por Francisca de Iruarrizaga, Francisco Gallego, y Oscar Pocasangre, conocemos experiencias de transferencias condicionadas en distintos países (se detienen en México y Brasil) y ellos abordan cómo el contexto local es relevante en la implementación de cada uno de esos programas, por lo que se plantean dificultades para ‘exportar’ experiencias exitosas entre un país y otro.
En la segunda parte del libro encontrarán dos capítulos sobre el diseño propiamente tal del Ingreso Ético Familiar. En el que yo escribo, explico cómo es el diseño de sus componentes, cómo se estructura este programa. Andrés Hernando, por su parte, explica los desafíos técnicos que se presentaron.
Finalmente, la última parte del libro, se relaciona con lo que viene por delante. Primero, podrán encontrar una primera evaluación de los resultados de esta política, realizada por Paulina Henoch y Rodrigo Troncoso, y dos capítulos que hacen una revisión del Ingreso Ético Familiar, haciendo propuestas concretas de mejora para el futuro, que fueron escritos por Luis Larraín y por Andrea Repetto junto a Cristóbal Huneeus. Es interesante ver en todos ellos un llamado a seguir impulsando y haciendo reformas en materia de empleo como base de la política social para superar la pobreza.
Hay varias cosas interesantes que se pueden concluir a partir de la lectura de este libro. Para comenzar, creo que, a lo largo del texto queda claro que hay consenso respecto de la importancia del empleo en la superación de la pobreza. Esto es de gran importancia porque ello implícitamente implica un paso desde políticas asistencialistas a políticas con foco en la generación de oportunidades. Es tanta la importancia que los autores le dan al tema del empleo, que el principal desafío, va también por este lado. Algunos autores plantearon que el programa era tímido en este aspecto y que debía ser fortalecido: hay un llamado especialmente a fortalecer el Bono al Trabajo de la Mujer. Yo creo que este es un punto muy importante, sin embargo creo que antes de hacer el cambio, sería bueno tener los resultados de la evaluación de ese componente del diseño, y del programa en general. Todo programa social debe ser evaluado y posteriormente perfeccionado.
También se observa que hay consenso respecto a que la pobreza es un fenómeno multidimensional. Varios autores lo mencionan de manera implícita o explícita y me alegra que estemos logrando ese consenso. Tenemos que estar conscientes de que esto no sólo implica avanzar en lo que se refiere a la medición de la pobreza, incorporando alguna medida de pobreza multidimensional, dirección en la que ya se está moviendo Chile. Tener una concepción multidimensional de la pobreza también tiene implicancias en el diseño de la política pública para superarla. No basta con una política que sólo se focalice en la generación de ingresos. Debe ser una política integral que también aborde las otras dimensiones de la pobreza. En ese sentido, estoy tranquila porque creo que el Ingreso Ético Familiar tiene ese concepto multidimensional de la pobreza, lo que se traduce en una intervención integral con las familias.
Hay consenso de que un desafío importante al que nos enfrentamos es la focalización. Como Gobierno estamos conscientes de ellos y estamos trabajando en forma muy intensa por mejorar la actual Ficha de Protección Social, vigente de 2007, de modo de tener un nuevo instrumento que sea mejor y por sobre todo más justo, al momento de asignar los beneficios sociales.
Finalmente hay dos desafíos que se nos plantean. El primero se menciona en un capítulo y es la importancia de la evaluación. Como Ministerio de Desarrollo Social estamos muy comprometidos con la evaluación, y es por ello que estamos trabajando en dejar sentadas todas las bases para poder hacer evaluaciones de impacto de los distintos componentes del Ingreso Ético Familiar en un tiempo más.
El segundo tema está más ausente en el libro y es la importancia de la implementación. Probablemente se debe a que el libro se escribió antes de que el programa comenzara a ser implementado. Y es que, si bien hoy hemos superado los desafíos en materia de diseño, aún vivimos desafíos en materia de implementación, los que han tenido que ver con levantar toda la estructura para el funcionamiento de un programa tan complejo y tan rico como es el Ingreso Ético Familiar en nuestro Ministerio. Implementar este programa es realmente un desafío gigante y, con mucho orgullo, les puedo decir que hoy el Ingreso Ético Familiar cuenta con el compromiso de todo el Ministerio de Desarrollo Social. No es un programa de una Subsecretaría, es un programa del Ministerio. Aprovecho aquí la oportunidad para agradecer a todos quienes pertenecen a nuestro Ministerio, especialmente al equipo del Ingreso Ético Familiar, por todo el compromiso que han tenido con este programa.
Para terminar, algunos agradecimientos. Parto por agradecer al Presidente de la República, Sebastián Piñera, por habernos encargado este desafío. Muchas gracias por el compromiso del Gobierno en esta tarea, especialmente a los ex Ministros Felipe Kast y Joaquín Lavín que me consta se la jugaron por sacar este programa adelante. Muchas gracias a los Parlamentarios, expertos que nos ayudaron y también a todo el equipo del Ministerio de Desarrollo Social que participó desde un comienzo.
Quiero agradecer finalmente a Libertad y Desarrollo y en particular, a Jorge Fantuzzi por editar este libro. Para nosotros es un orgullo que la política social más emblemática de nuestro Gobierno despierte interés en centros de estudio tan relevantes como es Libertad y Desarrollo. Ojalá que sigan por este camino que, sin lugar a dudas, llama a la reflexión y enriquece el debate".