A continuación reproducimos la columna de Natalia González, Directora del Programa Legislativo y Susana Jiménez, Economista Senior de LyD, publicada en El Mercurio:
Esta semana se votarĂa en la ComisiĂłn de MinerĂa y EnergĂa del Senado el proyecto de ley que introduce mejoras al procedimiento para otorgar concesiones elĂ©ctricas. AĂşn cuando perfectible, se trata de una iniciativa legal cuya aprobaciĂłn resulta muy relevante para el paĂs debido al retraso significativo, y cada vez más frecuente, que se advierte en la obtenciĂłn de los permisos, autorizaciones o actuaciones administrativas requeridas para desarrollar infraestructura energĂ©tica. Ello se traduce en problemas para cumplir con los plazos comprometidos, una mayor incerteza para evaluar los proyectos, la paralizaciĂłn de obras y mayores precios de las servidumbres, todo lo cual redunda en un mayor costo de la energĂa. La aprobaciĂłn de este proyecto resulta, por tanto, necesaria y urgente, pese a lo cual se prevĂ© será complejo alcanzar acuerdos respecto de ciertas materias.
Es sabido que el sistema de transmisiĂłn ha mostrado congestiones e inseguridades, a lo que se suman dificultades para el desarrollo de ampliaciones y nuevas obras. Resolver estos problemas es clave para un paĂs cuyos requerimientos de suministro se duplicarán en la prĂłxima dĂ©cada, lo que demandará un sistema de transmisiĂłn con capacidad suficiente. Frente a esta realidad, la iniciativa introduce una mejora relevante, puesto que simplifica el proceso concesional por la vĂa de, entre otros, acortar los plazos de tramitaciĂłn de las solicitudes, precisar las observaciones u oposiciones que pueden presentarse en el procedimiento y simplificar el trámite de notificaciones; todo lo anterior con el debido resguardo de los derechos de terceros. CabrĂa esperar, por tanto, que se produjeran los consensos necesarios entre los distintos sectores polĂticos, en aras del interĂ©s general que está detrás.
Sin embargo, se han incorporado en la discusiĂłn cuestiones de otro orden que pueden terminar por entrampar la iniciativa. AsĂ, se ha intentado resolver en este proyecto de ley cuestiones de carácter general que superan con creces al sector elĂ©ctrico y, especĂficamente, el procedimiento concesional. Nos referimos a la protecciĂłn de nuestras áreas silvestres y la eventual aplicaciĂłn de la consulta indĂgena. AĂşn cuando se trata de materias por cierto relevantes, no parece apropiado que ellas se aborden con una mirada sectorial y parcial y menos que se intente marcar un precedente para futuras modificaciones legislativas en otros sectores productivos.
Por su parte, y con miras a los objetivos buscados con la iniciativa de ley, resulta necesario a nuestro juicio, que el proyecto se corrija para hacerse cargo de quienes, con fines especulativos o ideolĂłgicos, buscan paralizar obras que se construyen para entregar un servicio pĂşblico al paĂs. Lo anterior beneficia a unos pocos (en condiciones cuya legitimidad es cuestionable), a costa del bienestar del resto de la poblaciĂłn.
Es de esperar que el Ejecutivo y el Congreso puedan llegar a buen consenso sobre este importante proyecto de ley. Hoy resulta más relevante que nunca que nuestra institucionalidad energĂ©tica cuente con procedimientos adecuados y expeditos que, cautelando los derechos de todos los actores involucrados, permitan la materializaciĂłn de las inversiones necesarias para un sostenido desarrollo econĂłmico y social del paĂs.