En 1999, Hugo Chávez ganó la presidencia, venciendo el sistema tradicional de partidos y lanzó su revolución bolivariana dirigida a alcanzar el "socialismo para el siglo 21". Líder de un gobierno autoritario y populista, reprimió la libertad de mercado y construyó alianzas con países como China, Cuba, Irán y Rusia. Chávez persiguió a sus adversarios políticos y críticos, restringiendo incluso la libertad de prensa, socavando el Estado de Derecho y los derechos de propiedad, militarizado el gobierno y tratando de desestabilizar a su vecino Colombia. La Asamblea Nacional, que él controlaba, aprobó una enmienda constitucional en 2009 que le permitió buscar un nuevo período presidencial, y ganó nuevamente la reelección en octubre de 2012. Sin embargo, el gobierno de Hugo Chávez llegó a su término con su muerte el 5 de marzo pasado debido al cáncer que lo aquejaba.
De esta forma, hoy existe el escenario incierto sobre el futuro político del país, luego del nombramiento irregular de Nicolás Maduro como presidente encargado, cargo inexistente en la constitución nacional, hasta las nuevas elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en abril. Nicolás Maduro es, conjuntamente, candidato presidencial.
La oposición política será representada por Henrique Capriles, gobernador electo del estado de Miranda, que fue respaldado por el 44% del total de votos en las elecciones presidenciales pasadas. Sin embargo, un estudio realizado por el Instituto Financiero Internacional (IIF) sugiere la alta probabilidad de que el chavismo retenga el poder en las próximas elecciones presidenciales. Los hechos serían los elementos emotivos que rodean el funeral del líder, el acceso sin restricciones a los recursos financieros y logísticos del Estado, un chavismo unificado bajo Maduro, debido a que fue designado personalmente por él para ser su sucesor, el apoyo de Maduro en la base de votantes pro-Chavez y por último, un fuerte control de la administración sobre instituciones clave (PDVSA) y gobernaciones estatales que podrían ser cruciales en la formación de las condiciones favorables para Maduro.
De todas formas, quien ocupe el cargo de presidente tendrá bastantes desafíos por delante. La transición luego de la muerte de Chávez se produce en un momento especialmente difícil para la economía venezolana, que registró un marcado deterioro en algunos de sus principales indicadores el año pasado, en particular el déficit fiscal. Mientras que el PIB creció un 5,6% el año 2012, este fue el resultado directo de una fuerte expansión del gasto público (16% en términos reales) antes de las elecciones presidenciales y regionales que dejaron al gobierno muy bien posicionado. Además, quedan temas pendientes como las elevadas tasas de criminalidad y narcotráfico que afectan a la sociedad en su seguridad diaria.