En el día de hoy una delegación boliviana presentó una demanda contra Chile ante el Corte de La Haya (CIJ) para reclamar la restitución de la salida soberana al Océano Pacífico que perdió en una guerra librada a fines del siglo XIX. Si bien las fronteras están perfectamente delimitadas, su pérdida de cualidad marítima y la convicción generalizada de que la mediterraneidad es una de las causas fundamentales del subdesarrollo económico y social del país lo han llevado a reivindicar el tema en numerosas ocasiones, que finalmente concretaron por transgredir disposiciones constitucionales.
Bolivia incluyó en su Nueva Constitución la aspiración histórica de obtener una salida soberana. Además, la Constitución agrega en sus disposiciones transitorias que hasta 2013, cuatro años de la nueva Constitución, que podrán denunciar o renegociar los tratados internacionales que se opongan a la Carta Constitucional. Lo que viola las disposiciones del Tratado de 1904.
La demanda, elaborada en más de dos años de trabajo por la Dirección de Reivindicación Marítima, que presentó Bolivia en la CIJ, plantea que Chile tiene la obligación de negociar de buena fe un acuerdo "pronto" y "efectivo" en procura de lograr una salida soberana al océano Pacífico, sin revisar el Tratado de 1904.
Claudia Hernández, investigadora del Programa Sociedad y Política de LyD, explica que Chile deberá presentar su defensa basándose en dos áreas: las objeciones preliminares -es decir errores formales en la presentación de la demanda- y la exposición de no presentar litigios con Bolivia debido a la existencia de un tratado firmado en 1904 que Bolivia firmó sin presiones y a 20 años de terminada la Guerra del Pacifico, lo que cerró la etapa de definición de fronteras con el país vecino. La corte, entonces, será la encargada de definir si acoge o no una de estas estrategias.
Es importante destacar que sin asumir la validez de la aspiración reivindicacionista boliviana, Chile ha buscado fórmulas para una salida de Bolivia al mar, planteando en 1975 la posibilidad de un canje de territorios, lo que no se concretó por no ser aceptado por Perú (quien de acuerdo al Tratado de Lima de 1929 debía dar su consentimiento). En otras ocasiones, se estudió la fórmula de compensaciones no territoriales, pero todas esas negociaciones fracasaron.
Es así como entre Chile y Bolivia no existe ninguna controversia territorial pendiente. El Tratado de 1904 se encuentra plenamente vigente y la frontera entre ambos países fue total y definitivamente demarcada por él. Al respecto Chile -y sus distintos gobiernos-han sido enfáticos en señalar que existe voluntad política para avanzar hacia un mayor acercamiento e integración con su entorno regional, pero se debe llevar a través del desarrollo de un diálogo bilateral.
Por su parte, la política chilena ha procurado ser de continuidad, definiéndose como una política de Estado. Como se refleja además en distintas encuestas, una amplia mayoría de la ciudadanía rechaza conceder a Bolivia una salida soberana al mar, e incluso descarta darle un puerto en comodato, sin soberanía.
Es importante dar cuenta que la política exterior chilena ha resaltado el papel del respeto a los tratados internacionales. Es así como Chile no tiene problemas limítrofes pendientes más allá del trazado de la línea del “sector B” de Campo de Hielo Sur con Argentina. Las fronteras de Chile están claramente establecidas y reconocidas en diversos tratados y sentencias arbitrales, cuyo cumplimiento irrestricto le ha permitido al país gozar más de un siglo de paz.